Universidad del Zulia, Zulia, Venezuela1
Universidad Central de Venezuela, Distrito Capital, Venezuela2
savier.acosta@gmail.com1
deinnypuche@gmail.com2
Fecha de recepción: 22/07/2024
Fecha de aceptación: 11/10/2024
Pág: 54 – 73
La finalidad del estudio fue analizar la aplicación de la teorı́a de las inteligencias
múltiples en el aprendizaje de las ciencias naturales. La metodologı́a se basó en
el paradigma sociocrı́tico, con un enfoque cualitativo y empleando el método de
investigación-acción participativa. La muestra consistió en 10 profesores responsables
de la enseñanza de Ciencias y Tecnologı́a en el primer año de educación secundaria,
provenientes de cinco instituciones educativas del municipio Mara, estado Zulia,
Venezuela. Para la recolección de datos, se utilizó la técnica de la entrevista
semiestructurada, el instrumento una guı́a de entrevistas de preguntas abiertas.
Se realizaron entrevistas a los profesores tras la implementación de una serie de
acciones del plan de acción durante seis meses. Los resultados indican que las
inteligencias múltiples favorecen el aprendizaje de las ciencias naturales, ya que
se observó en los estudiantes un desarrollo notable en habilidades para observar,
identificar, comparar y explicar elementos de su entorno natural, ası́ como para
relacionar lo aprendido en clase con su contexto. En conclusión, la implementación
de las actividades y recursos propuestos facilitó el desarrollo de las inteligencias
múltiples y, a su vez, mejoró el aprendizaje de las ciencias naturales en los estudiantes.
Palabras clave: aprendizaje, ciencias naturales, enseñanza, inteligencias múltiples, teorı́a.
The purpose of the study was to analyze the application of the theory of multiple
intelligences in the learning of natural sciences. The methodology was based on
the sociocritical paradigm, with a qualitative approach and using the participatory
action research method. The sample consisted of 10 teachers responsible for teaching
Science and Technology in the first year of secondary education, from five educational
institutions in the municipality of Mara, Zulia state, Venezuela. For data collection,
the semi-structured interview technique was used, the instrument was an interview
guide with open questions. Interviews were conducted with the teachers after the
implementation of a series of actions of the action plan during six months. The
results indicate that multiple intelligences favor the learning of natural sciences, since
students showed a remarkable development in skills to observe, identify, compare
and explain elements of their natural environment, as well as to relate what they
learned in class to their context. In conclusion, the implementation of the proposed
activities and resources facilitated the development of multiple intelligences and, in
turn, improved students’ learning of natural sciences.
Key words: learning, natural sciences, teaching, multiple intelligences, theory.
Esta obra está bajo licencia CC BY-NC-SA 4.0
Desde su aparición en el planeta, el ser humano ha experimentado una notable
transformación, evolucionando de diversas maneras, especialmente en la forma de adquirir
conocimiento. Estos cambios han surgido como respuesta a sus necesidades, siendo el
aprendizaje un factor fundamental en el desarrollo de la mente humana, permitiéndole
entender mejor su entorno. En este contexto, Piaget (2019) afirma que, al principio, los
individuos dependı́an de sus instintos, aunque esto resultó insuficiente. No se conformaron con
obtener el conocimiento necesario para satisfacer sus necesidades básicas, sino que aspiraron a
desarrollar su inteligencia, facilitando ası́ la construcción del saber y la resolución de problemas.
Por lo tanto, el aprendizaje que el ser humano habı́a alcanzado no era suficiente para
desarrollar diferentes capacidades, las cuales se fueron organizando y ampliando, permitiendo
la aparición de nuevas habilidades necesarias para la supervivencia. En este aspecto, Bruner
(2018) plantea que la adquisición diaria de conocimientos es fundamental para el desarrollo
de nuevas competencias. Considera que el aprendizaje debe evolucionar para adquirir diversas
habilidades y métodos creativos, facilitando a las personas comprender su entorno y, al mismo
tiempo, progresar en relación con el conocimiento que van alcanzando.
Durante mucho tiempo, el campo de la psicologı́a y la educación se ha dedicado a realizar
estudios para comprender el funcionamiento de la mente, con el objetivo de mejorar las
formas en que los alumnos procesan la información que reciben del entorno para construir
conocimiento. En relación con esto, Caicedo (2017) manifiesta que, en la actualidad, se han
vinculado las formas de aprender con las inteligencias múltiples, aunque mayormente se han
estudiado por separado. Esto sugiere que aún se fraccionan las disciplinas y las maneras de
entender cómo ocurre el aprendizaje en las personas.
El estudio de las inteligencias múltiples (IM), propuesto por Howard Gardner en 1983,
adquiere una creciente relevancia, consolidándose como un pilar fundamental en la formación
educativa de los alumnos. Esta perspectiva exige una educación integral que abarque la
totalidad del ser humano, atendiendo a sus dimensiones fisiológica, psicológica e intelectual.
Es crucial reconocer que el estudiante es una entidad holı́stica compuesta por mente, cuerpo
y espı́ritu, y que las instituciones educativas deben velar por su desarrollo cognitivo. En este
sentido, la investigación sobre las IM tiene como objetivo promover el aprendizaje de las
ciencias naturales en los estudiantes, abordando de manera efectiva sus diversas capacidades
intelectuales.
En este contexto, Gardner (2016) señala que existe una relación entre las conductas de
los estudiantes y su desarrollo cognitivo, lo que hace imperativo que, en el ámbito escolar, se
trabajen las IM como un mecanismo de atención pedagógica al estudiante como ser humano.
Esto implica dejar atrás la visión tradicional que considera al alumno solo como un reservorio
de información y un futuro agente del desarrollo económico. En este sentido, Acosta y Blanco
(2022) expresan que la visión humanista de la educación no solo debe centrarse en el desarrollo
económico y cultural, sino también en lograr que el estudiante alcance un equilibrio emocional
consigo mismo, con su entorno y con el ambiente. Solo ası́ encontrará la paz que definirá su
personalidad y sus formas de pensamiento.
En otras palabras, las decisiones para la solución de problemas no deben enfocarse
únicamente en un fin individual y materialista, sino que deben orientarse hacia el bien común
y el desarrollo social. Este planteamiento evidencia que, al trabajar en la integralidad del
estudiante, se está formando a una persona que, aunque muchas veces no comprende el mundo
en el que vive, acepta conscientemente que existen diferencias y que estas forman parte de la
vida.
En este contexto, Ojeda (2022) manifiesta la necesidad de abordar las prácticas educativas
desde el conocimiento de cómo los estudiantes procesan la información, cuáles son los
mecanismos que facilitan el aprendizaje y cómo lograr que la información se convierta, más que
en un simple aprendizaje, en conocimiento aplicable en otras áreas de sus vidas. Solo cuando
el estudiante logre esto se podrá afirmar que ha aprendido de manera coherente y razonable.
De igual manera, es relevante subrayar que las IM reflejan una diversidad de habilidades
cerebrales que permiten al individuo aprender y desarrollarse integralmente. Al referirse a
inteligencias, comúnmente se asocian con el ámbito académico, cientı́fico o tecnológico; no
obstante, Delgado (2018) enfatiza que estas van mucho más allá, resaltando que la información,
aunque inicialmente captada a través de los sentidos, también se vincula con las emociones.
De este modo, se fusionan en lo que se conoce como IM, ofreciendo una visión más completa
del potencial humano.
En este contexto, Acosta (2024) argumenta que la segmentación de las disciplinas
académicas vulnera al individuo en proceso de aprendizaje, ya que el estudiante es una entidad
biopsicosocial con necesidades particulares, las cuales se reflejan en la manera en que gestiona
sus inteligencias y habilidades. Del mismo modo, Heredia y Sánchez (2020) afirman que la
inteligencia es una capacidad inherente al ser humano, que le otorga las herramientas necesarias
para interactuar de manera lógica y adaptativa con su entorno. Esta concepción pone de
manifiesto que la inteligencia es un conjunto de mecanismos que facilita la conexión entre
los individuos y su contexto. Por consiguiente, se puede inferir que no se limita únicamente
al conocimiento cientı́fico, aunque este tipo de saber amplı́e las oportunidades para tomar
decisiones acertadas.
Por su parte, Chura (2020) indica que es importante reconocer que las personas poseen una
diversidad de inteligencias, las cuales tienen gran relevancia a nivel educativo. Sin embargo,
estas inteligencias no son estáticas, sino que evolucionan con el tiempo, a medida que cada
individuo adquiere experiencia y aprendizaje. Por lo tanto, no se puede seguir enseñando al
margen de las experiencias y emociones de los estudiantes, utilizando procesos tradicionales y
mecanizados en los que los estudiantes no son guiados, sino llevados a través de procedimientos
que no consideran la complejidad de la mente humana. En este sentido, los docentes que
rechazan el modelo de las inteligencias múltiples pueden estar afectando negativamente el
desarrollo de los conocimientos, habilidades, destrezas y valores de los estudiantes.
Los autores Quintanilla y Adúriz-Bravo (2022) expresan que, cuando el docente aborda
los procesos educativos desde la concepción de las IM, puede desarrollar metodologı́as
innovadoras que faciliten el aprendizaje de los estudiantes. Esto es especialmente relevante en
áreas consideradas complejas, como las ciencias naturales, donde muchos estudiantes suelen
enfrentar dificultades. En este contexto, Acosta (2024) indica que al adaptar las estrategias
de enseñanza a las diversas formas de aprender de cada estudiante, los docentes no solo
promueven un ambiente de aprendizaje más inclusivo, sino que también fomentan el interés y
la motivación de los estudiantes, contribuyendo ası́ a un desarrollo integral y significativo de
sus habilidades y conocimientos.
En este sentido, Gardner (2021), Vygotsky (2021) y Piaget (2019) subrayan la importancia
de comprender cómo funciona el cerebro durante el aprendizaje y cómo este conocimiento
impacta los procesos educativos. Enfatizan la necesidad de entender los mecanismos cerebrales
que intervienen en el aprendizaje y la memoria, destacando que estos procesos no pueden
analizarse de forma aislada. Ası́, resulta esencial tener en cuenta el entorno en el que operan
las emociones, ya que estas influyen directamente en el aprendizaje. Por lo tanto, es crucial
ajustar las metodologı́as educativas para responder adecuadamente a las dinámicas cognitivas
y emocionales de los estudiantes, promoviendo un aprendizaje más eficaz y significativo.
Esto permitirá a los docentes diseñar programas que mejoren los métodos para que
los estudiantes procesen la información que reciben sensorialmente y la conviertan en
conocimiento. Un entendimiento profundo del funcionamiento del cerebro es decisivo para
conectar las estrategias y metodologı́as de enseñanza con los sistemas de aprendizaje (visuales,
auditivos y kinestésicos), favoreciendo ası́ la adquisición de habilidades, competencias,
conductas y valores, relacionados con el desarrollo personal de los estudiantes.
Por su parte, Gardner (2021) define el aprendizaje como el proceso mediante el cual el
cerebro responde a estı́mulos y establece conexiones neuronales que realizan diversas funciones.
En este contexto, Acosta (2023) destaca que el aprendizaje es fundamental para el desarrollo de
la comunicación entre neuronas, facilitando el procesamiento y almacenamiento de información
en el cerebro, que es uno de los órganos principales del sistema nervioso central. Este proceso no
solo involucra la creación de nuevas conexiones neuronales, sino también la optimización de las
existentes, lo cual es esencial para el funcionamiento eficaz del sistema nervioso y el desarrollo
cognitivo. Todos estos planteamientos sirven como preámbulo para explicar la relevancia
de las IM en el fomento del pensamiento cientı́fico. Según Sacristán (2020), el aprendizaje
de las ciencias naturales contribuye al desarrollo del pensamiento cientı́fico, una forma de
razonamiento que permite analizar los fenómenos sociales y naturales del entorno desde la
perspectiva del método cientı́fico, ayudando a resolver problemas a través de observaciones y
experimentos.
Por lo tanto, es fundamental comprender y desarrollar las capacidades cognitivas de los
educandos, lo cual implica un enfoque en las áreas relacionadas con el pensamiento cientı́fico.
En este sentido, Olmedo y Farrerons (2017) destacan la importancia de una escuela que
considere al estudiante como una persona integral, es decir, como una unidad biopsicosocial.
Abogan por una institución educativa que se enfoque en la comprensión y el desarrollo
óptimo del perfil cognitivo de los estudiantes, promoviendo un entorno que respalde no solo
el crecimiento intelectual, sino también el bienestar emocional y social. Este enfoque integral
permite que los educandos desarrollen sus habilidades de manera completa y equilibrada,
preparando ası́ a los estudiantes para enfrentar los desafı́os del mundo con una perspectiva
holı́stica.
En este contexto, De Zubirı́a (2021) plantea dos suposiciones: la primera es que no todos
los individuos tienen las mismas habilidades e intereses, ni todos aprenden de la misma
manera; la segunda es que ninguna persona puede aprender todo lo que hay que aprender.
Este enfoque también incluye al maestro, quien debe ser un especialista en evaluación y un
lı́der en el desarrollo del curso de los estudiantes y de la comunidad escolar. El docente debe
comprender las capacidades, intereses y expectativas de los educandos para alinear los perfiles
con el contenido de las asignaturas e involucrar a los alumnos en el desarrollo de diferentes
opciones de aprendizaje.
Al revisar el currı́culo de educación secundaria, se observa una notable concentración y
predominio en la enseñanza de la inteligencia verbal y matemática, con un énfasis limitado en
otras capacidades intelectuales. Como resultado, muchos alumnos no logran alcanzar el nivel
esperado en los conocimientos académicos tradicionales, lo que restringe su contribución a las
esferas cultural y social. Frecuentemente, se les etiqueta como fracasados, cuando en realidad se
está limitando el desarrollo de sus talentos, especialmente en áreas como las ciencias naturales,
las artes y otras disciplinas que podrı́an ser fundamentales para su crecimiento integral. Esta
situación revela la necesidad de un currı́culo más equilibrado que valore y fomente una gama
más amplia de inteligencias y habilidades, permitiendo ası́ a todos los estudiantes desarrollar
su potencial completo. Por lo anterior, se establece el propósito de este estudio que consistió en
analizar la teorı́a de las IM en el aprendizaje de las ciencias naturales.
Inteligencias múltiples: se refiere a la idea de que existen diferentes tipos de inteligencia,
cada una con sus propias habilidades y formas de procesar la información, en lugar de
considerar la inteligencia como una capacidad única. Esta teorı́a fue propuesta por Howard
Gardner en 1983, quien identificó inicialmente siete tipos de inteligencias: la lingüı́stica, que
se refiere a la habilidad para usar palabras de manera efectiva; la lógico-matemática, que
implica la capacidad para razonar y calcular; la espacial, relacionada con el pensamiento en
tres dimensiones; la corporal-cinestésica, enfocada en el uso hábil del cuerpo; la musical, que
denota sensibilidad al ritmo y tono; la interpersonal, que involucra la capacidad de entender y
relacionarse con los demás; y la intrapersonal, centrada en la autocomprensión.
Posteriormente, Gardner añadió una octava inteligencia, la naturalista, que se refiere a
la habilidad para reconocer y categorizar elementos del entorno natural. Además, propuso
una novena inteligencia, la existencial, relacionada con la reflexión sobre cuestiones profundas
como el significado de la vida. Estas inteligencias, particularmente la lógico-matemática, la
naturalista y la intrapersonal, son fundamentales en el aprendizaje de las ciencias naturales,
ya que permiten un enfoque integral y diverso en la comprensión de conceptos cientı́ficos. A
continuación se describen las IM que fueron utilizadas en el estudio.
- Inteligencia lógica-matemática: este tipo de inteligencia contribuye a desarrollar la
capacidad para gestionar y solucionar problemas tanto en el ámbito educativo como en
la vida diaria. En este sentido, Batllori (2018) indica que se logra mediante procesos de
interiorización de los eventos y situaciones, de manera que el cerebro encuentre información
y logre relacionarla. Esto le permitirá al alumno examinar objetivamente cada uno de
los elementos y aspectos del objeto de estudio para formular una hipótesis que conlleve
planificar acciones mediante procesos ordenados, como los del método cientı́fico.
Por lo tanto, la inteligencia lógica desarrolla en las personas ciertas habilidades como
la observación, comparación, experimentación, análisis e interpretación de datos, que les
permite aplicar el proceso hipotético-deductivo, el cual está relacionado con una forma de
pensamiento cientı́fico derivado de la comprobación de hipótesis y vinculado al método
cientı́fico. En este aspecto, Larreal (2015) destaca que este tipo de inteligencia se relaciona
con las habilidades numéricas, es decir, saber cómo usar los números efectivamente y cómo
utilizar la observación y el razonamiento correctamente. Asimismo, la inteligencia lógica se
centra sobre todo en la habilidad de observación, identificación, análisis e interpretación,
de ahı́ que sea de gran utilidad para facilitar la solución de ecuaciones y analizar fenómenos
en un laboratorio o fuera de él. Por eso, esta inteligencia es de gran relevancia en el
aprendizaje de las ciencias naturales.
- Inteligencia lingüı́stica: el lenguaje es fundamental para establecer procesos comunicativos
asertivos, ya que esto permite expresar y comprender los pensamientos de los demás. Con
relación a ello, Vygotsky (2021) señala que el desarrollo del lenguaje favorece los procesos
de habla, escritura, escucha, lectura y reflexión, que permiten al estudiante relacionar las
palabras y la información de los textos con los objetos representados en su mente, dándoles
un significado que facilite la comprensión de los fenómenos y cualquier otra actividad
académica, para después vincularla con su mundo circundante. En el caso de las ciencias
naturales, les enseña a los alumnos a comprender los códigos cientı́ficos y a aplicarlos de
forma oral y escrita.
- Inteligencia naturalista: Es una habilidad que facilita el pensamiento cientı́fico, ya que,
cuando se desarrolla en los estudiantes, les permite observar con detenimiento los aspectos
de la naturaleza. Según Acosta et al. (2017), esto les ayuda a identificar, clasificar,
analizar y usar adecuadamente los componentes del ambiente, preocuparse por el cuidado
de la flora y fauna, e indagar y descubrir nuevas especies y comportamientos. Esta
inteligencia favorece en los alumnos el desarrollo de competencias como la observación,
identificación, clasificación, comparación, formulación y comprobación de hipótesis, ası́
como la experimentación. Quintero et al. (2022) afirman que esta capacidad les permite
obtener información y conocer los componentes de la naturaleza, como la materia, energı́a,
movimientos, biomoléculas, células, especies y ecosistemas, los cuales son estudiados en las
asignaturas de ciencias naturales.
- Inteligencia espacial: es una capacidad encargada de ayudar a comprender las formas,
volumen, peso, colores, distancias y movimientos, favorece el aprendizaje de las ciencias
naturales, debido a que fomenta las habilidades del pensamiento cientı́fico como la
identificación, clasificación, comparación y la experimentación con elementos o sustancias.
En relación con ello, Guzmán y Castro (2005) manifiestan que este tipo de inteligencia
no está sujeta únicamente a la visión; también está representada por las habilidades de
abstracción y análisis, lo cual permite al alumno utilizar otros sentidos para orientarse en
el ambiente.
- Inteligencia kinestésica: según lo expresado por Moral y Fuentesal (2014) este tipo de
inteligencia se refiere a la capacidad de usar el cuerpo para manipular y transformar
objetos, ası́ como para mostrar destreza, fuerza, resistencia, flexibilidad, equilibrio,
expresión y el lenguaje corporal. En el caso de las ciencias naturales, el desarrollo de esta
inteligencia permite que los alumnos aprendan a utilizar y manipular materiales como el
bisturı́, microscopio, lupa, anemómetro, pipetas, buretas, entre otros. Esto les permite
aplicar procesos investigativos para obtener conocimientos sobre lo que ocurre en su entorno.
- Inteligencia emocional: es la combinación de la inteligencia intrapersonal e interpersonal,
se refiere al conocimiento, comprensión y aceptación de uno mismo y de los demás. En la
teorı́a de las IM, estas se tratan por separado. Sin embargo, Bisquerra (2018) las integra
como inteligencia emocional y señala que, cuando el estudiante reconoce su propio ser
y adquiere habilidades de autoconocimiento, autovaloración, empatı́a, comunicación y
autocontrol, se le facilita aceptar las ideas de los demás y solidarizarse con situaciones
ajenas, reconociendo los vı́nculos entre los seres humanos.
Esto facilitará el trabajo en equipo, el respeto hacia las personas, el ambiente y toda
forma de vida en el planeta, constituyéndose en un elemento clave para trabajar las ciencias
naturales. Por su parte, Goleman (2022), expresa que la memoria, atención y la motivación
funcionan de modo más eficiente cuando están bajo la influencia de la emoción; por eso es
necesario, cuando se enseña ciencias naturales, tomar en cuenta las emociones.
Aprendizaje de las ciencias naturales: Se refiere al desarrollo de conocimientos y
habilidades asociados con el estudio del mundo natural, abarcando disciplinas como la biologı́a,
la quı́mica y la fı́sica. Este proceso educativo se centra en la comprensión de principios
cientı́ficos, la aplicación de métodos experimentales como el diseño de experimentos, la
observación sistemática y el análisis de datos, y el fomento de un pensamiento crı́tico y
analı́tico. Según Acosta et al. (2017), a través del aprendizaje de las ciencias naturales, los
estudiantes adquieren la habilidad de observar, plantear preguntas, investigar y formular
hipótesis sobre fenómenos naturales.
Este enfoque promueve una comprensión profunda de los conceptos cientı́ficos y su
interconexión, permitiendo a los estudiantes aplicar estos conocimientos en su vida cotidiana y
en contextos profesionales, como la resolución de problemas ambientales o el desarrollo de nuevas
tecnologı́as. Además, Acosta y Fuenmayor (2024) destacan que este enfoque integral y práctico
no solo fomenta el conocimiento teórico, sino también la capacidad de resolver problemas y
tomar decisiones informadas, preparando a los estudiantes para enfrentar los desafı́os del mundo
real con un enfoque basado en la evidencia y el análisis cientı́fico.
Este estudio se ajustó al paradigma sociocrı́tico, que según Maldonado (2018), enfatiza
la importancia de integrar a los sujetos afectados por un fenómeno social para promover
un cambio y ofrecer explicaciones a problemas especı́ficos. Al abordar cómo las IM pueden
contribuir al aprendizaje de las ciencias naturales, se busca no solo comprender las realidades
educativas, sino también transformar las prácticas de enseñanza de las ciencias.
El enfoque cualitativo fue fundamental, ya que permitió explorar en profundidad las
experiencias y realidades sociales de los estudiantes, lo que enriqueció el análisis y la
interpretación de los resultados. Asimismo, el método de investigación-acción participativa, se
aplicó para involucrar a los actores en el proceso de investigación. Según Martı́ (2017), esta
metodologı́a une aspectos investigativos con procesos de aprendizaje colectivo, creando una
conexión entre ambos, mediante un análisis exhaustivo en el que los participantes del estudio
colaboran para identificar problemas y generar soluciones que propician un cambio social
significativo en el contexto educativo.
La muestra estuvo compuesta por diez docentes encargados de la mediación en las clases
de biologı́a, quı́mica y fı́sica del primer año de educación secundaria, en la mención de
Ciencia y Tecnologı́a, provenientes de cinco instituciones educativas en la parroquia Ricaurte,
municipio Mara, estado Zulia, Venezuela. Para fomentar el desarrollo de las IM, los docentes
implementaron por seis meses una variedad de actividades diseñadas para estimular diferentes
áreas del conocimiento. Se organizaron debates cientı́ficos para fortalecer la inteligencia
lingüı́stica, se resolvieron problemas matemáticos y se construyeron modelos 3D para potenciar
las inteligencias lógico-matemática y espacial. Además, se llevaron a cabo experimentos
y salidas de campo para promover la inteligencia corporal-cinestésica. Estas actividades
permitieron a los estudiantes explorar y aplicar conceptos cientı́ficos de manera práctica y
creativa.
Asimismo, el trabajo en equipo y la reflexión personal se utilizaron para apoyar el
desarrollo de las inteligencias interpersonal e intrapersonal, facilitando la cooperación
y el autoconocimiento. Los proyectos sobre biodiversidad local fomentaron la inteligencia
naturalista, conectando a los estudiantes con su entorno natural. Para integrar estas actividades
de manera efectiva, se emplearon recursos como software de diseño, laboratorios, aplicaciones
de identificación de especies y diarios de aprendizaje. Estas herramientas ayudaron a crear un
entorno dinámico y adaptado a la diversidad de los estudiantes, promoviendo un aprendizaje
integral y significativo.
Para asegurar la implementación efectiva del plan de acción, se llevó a cabo una evaluación
integral mediante rúbricas detalladas que abarcaban el desarrollo de todas las IM. Estas
rúbricas permitieron medir el progreso en cada área de forma especı́fica. Además, se realizaron
reuniones periódicas con los estudiantes para ajustar las estrategias pedagógicas según sus
necesidades individuales y colectivas. Este enfoque garantizó un aprendizaje equilibrado y
holı́stico, adaptando las metodologı́as a las caracterı́sticas y preferencias de los alumnos para
optimizar su experiencia educativa.
Para el desarrollo de este estudio, se establecieron criterios éticos fundamentales, que
incluyen inclusión y exclusión para asegurar la validez y la integridad ética del estudio.
Los criterios de inclusión abordaron a docentes que contaran con al menos dos años de
experiencia en la enseñanza de ciencias naturales y que estuvieran abiertos a implementar
nuevas estrategias pedagógicas en su práctica docente. Asimismo, se consideraron aquellos que
manifestaron interés en el aprendizaje de las ciencias naturales a través de las inteligencias
múltiples.
Se excluyeron aquellos docentes que no tuvieran una dedicación plena a la enseñanza,
ası́ como aquellos que se encontraran en periodo de licencia o ausencia prolongada durante
el tiempo de la investigación. También, se excluyeron a los profesores que no estuvieran
dispuestos a participar activamente en el proceso de investigación. Estos criterios aseguran
que la muestra sea representativa y comprometida con el objetivo del estudio, promoviendo un
entorno ético y colaborativo en la investigación.
Como técnica para la recolección de información, se utilizó la entrevista semiestructurada,
empleando como instrumento una guı́a de entrevista con preguntas abiertas. Este enfoque
permitió obtener una visión integral sobre la implementación de las IM en el aula. Las
entrevistas facilitaron la recopilación de datos especı́ficos sobre la percepción de los docentes
respecto a la efectividad de las estrategias y su impacto en el aprendizaje de los estudiantes.
El software ATLAS.ti se utilizó para el análisis y la categorización de los datos cualitativos.
Posteriormente, se realizó una triangulación de la información con las teorı́as consultadas, y los
investigadores formularon su postura basándose en los datos empı́ricos y teóricos, un proceso
conocido como momento argumentativo.
A continuación, en la Tabla 1 se presenta un plan de acción sobre el estudio de la
teorı́a de las IM en el aprendizaje de las ciencias naturales. Este plan busca personalizar la
enseñanza mediante la integración de actividades que estimulen diversas formas de inteligencia,
como la lingüı́stica, lógico-matemática, espacial y naturalista. Se proponen estrategias como
experimentos prácticos, proyectos interdisciplinarios y debates, para permitir que los estudiantes
exploren conceptos cientı́ficos desde múltiples perspectivas. Además, se incluirán evaluaciones
variadas para que cada alumno pueda demostrar su comprensión de acuerdo con sus fortalezas
individuales.
Tabla 1: Plan de acción
Fases | Actividades |
---|---|
Diagnóstico | Se realizó mediante la observación y el análisis de los registros académicos de los estudiantes, se contó con la autorización de los padres y se evidenció el bajo rendimiento de los estudiantes en los cursos de ciencias naturales, esto dio lugar hacer una evolución para conocer el nivel de desarrollo de las inteligencias múltiples. |
Enmarcado teórico | Se hizo posteriormente una revisión bibliográfica para enmarcar el problema, basándonos en teorı́as preexistentes que den luz de lo que pudiera estar pasando o sobre el bajo rendimientos de los alumnos en las asignaturas biologı́a, fı́sica y quı́mica. |
Sensibilización | Hubo procesos de reflexión por todos y cada uno de los actores educativos inmersos en la problemática; es decir, se consideró la reflexión a partir de las experiencias y conocimientos previos. |
Plan de acción | En esta fase se realizó un proceso de reflexión en relación con la construcción de un plan de actividades, para ello se clasificaron los actores sociales en grupos, según los aportes que pudieran hacer al estudio, es decir focalizándolos para discutir y construir el plan de acción que se iba a aplicar. |
Ejecución del plan de acción | Esta etapa tuvo como finalidad crear los espacios de acción, reflexión y participación, los cuales fueron planteados por los actores sociales. |
Producción o sistematización | En este paso se examinaron y escribieron en los registros los datos o información recogidos mediante la observación participante y la entrevista en profundidad. |
Triangulación | En esta fase se cruza las experiencias e ideas de los actores sociales con las teorı́as seleccionadas en el estudio y la experiencia de los investigadores, para que emerjan nuevas categorı́as de estudio. |
Transformación | Finalizado el tratamiento y análisis de los datos recolectados, el plan de acción se ajustó en función de los resultados con el propósito de replanificar la información. |
Seguidamente, se presenta la Figura 1 que condensa la información recopilada de los docentes que participaron en el plan de acción. En ella se explica cada categorı́a y unidad de análisis, las cuales se confrontaron con algunas teorı́as relacionadas con el objeto de estudio.
Figura 1: Resultados de la triangulación de la información sobre el estudio de la teorı́a de las inteligencias múltiples en el aprendizaje de las ciencias naturales.
Fuente: Elaboración propia (2024).
Según las apreciaciones de los profesores, los estudiantes que participaron en las actividades
para el desarrollo de las IM mostraron habilidades expresivas y mejoraron su coordinación
para trabajar en equipo. En relación con la inteligencia lógica-matemática, se les presentaron
situaciones vivenciales (problemas reales) para que aplicaran algún contenido de las áreas
estudiadas (fı́sica, quı́mica, biologı́a). Los estudiantes respondieron razonando con base en
sus propias experiencias o en situaciones similares, ası́ como en la información académica, lo
que les facilitó el manejo adecuado de instrumentos para determinar masa, fuerza, distancia
y velocidad de un objeto. Esto, sumado al desarrollo de diversos procedimientos lógicos, les
permitió dar respuestas a las situaciones que se les planteaban en su entorno.
Respecto a la inteligencia lingüı́stica, los estudiantes lograron interpretar sı́mbolos
lingüı́sticos de manera efectiva, relacionándolos incluso con ecuaciones, fórmulas quı́micas y
nombres cientı́ficos. Esta habilidad les permitió utilizar sinónimos para describir fenómenos y
procedimientos de forma precisa. Igualmente, mostraron una notable capacidad para asociar
fácilmente palabras con los objetos y experiencias que han vivido, lo que enriqueció su
comprensión del contenido. Esta conexión entre el lenguaje y el conocimiento práctico no solo
fomentó su participación en el aula, sino que también les ayudó a expresar sus ideas de manera
más clara y coherente.
En referencia a la inteligencia espacial, se observó que a los estudiantes se les facilitó calcular
distancias, volumen, peso y tamaño, ası́ como diferenciar formas. Los estudiantes aplicaban
procedimientos de manera racional, lo que les permitió comprender lo que estaban haciendo
de forma efectiva. Esta habilidad les ayudó a visualizar problemas y soluciones en contextos
prácticos, favoreciendo su capacidad para analizar situaciones desde diferentes perspectivas.
Además, al trabajar con gráficos, diagramas y representaciones tridimensionales, lograron
desarrollar una mayor comprensión de conceptos complejos, esto enriqueció su aprendizaje en
las áreas de ciencias naturales y mejoró su desempeño en actividades académicas.
Con respecto a la inteligencia kinestésica, se evidenció la forma correcta de manipular
instrumentos y materiales de laboratorio durante las actividades prácticas, como balanza,
microscopio, pinzas, mortero cápsulas, entre otros. Los estudiantes mostraron una mayor
precisión en el manejo de estas herramientas, les brindó la posibilidad de obtener aprendizajes
significativos. Asimismo, estas habilidades les ayudaron a desarrollar una mejor comprensión
del entorno en el que se desenvuelven, permitiéndoles conectar la teorı́a con la práctica de
manera efectiva. Esta capacidad de manipulación contribuyó significativamente a su desempeño
en las asignaturas de ciencias naturales.
En el caso de la inteligencia emocional, se observó que los alumnos se comunicaron
asertivamente utilizando el lenguaje técnico de las ciencias. Trabajaron en equipo para buscar
soluciones a los problemas y socializaron sus experiencias con docentes y compañeros. También,
reconocieron el potencial que tienen ellos y los demás para aprender ciencias naturales. Esto
indica que las emociones favorecen la motivación, el interés, curiosidad, memoria, capacidad
de razonamiento y la actitud para aprender, ası́ como para tomar decisiones.
En relación con la inteligencia natural, se observaron mejores resultados, debido a que
los alumnos, durante las prácticas de campo y el contacto en espacios abiertos y naturales,
pudieron identificar, describir y comparar la diversidad de especies de un ecosistema, ası́ como
los componentes que necesitan para vivir, como el suelo, agua, luz y el clima, entre otros.
Esto les pareció interesante y fueron capaces de relacionar lo expresado en la teorı́a con la
explicación del docente y lo que observaron. Durante las actividades, se evidenció el desarrollo
del pensamiento cientı́fico, ya que realizaban procesos como la observación, interpretación y la
argumentación.
Asimismo, los estudiantes desarrollaron habilidades sociales, estrechamente relacionadas
con la inteligencia emocional. A través de las dinámicas de clase diseñadas para fomentar
las inteligencias múltiples, los estudiantes aprendieron a relacionarse con los demás y con la
naturaleza, jerarquizando prioridades, adquiriendo un mayor conocimiento de sus intereses y
empatizando con los demás, lo que facilitó el trabajo en equipo. Se evidenció el desarrollo de
competencias como la coordinación, organización, autocontrol y respeto tanto hacia los demás
como hacia el entorno natural.
Existen estudios que detallan cómo cada una de las IM contribuye al desarrollo de
habilidades especı́ficas en los estudiantes, las cuales pueden ser utilizadas como apoyo en
los procesos de enseñanza y aprendizaje de las ciencias naturales. El desarrollo de estas
inteligencias permite a los estudiantes desempeñarse eficazmente en diversas áreas. Por lo
tanto, es crucial que el docente oriente y aproveche el potencial implı́cito en cada tipo de
inteligencia para facilitar la comprensión de los contenidos académicos.
En este sentido, es importante resaltar los señalamientos de Gardner (2005) quien expresó
que la inteligencia es vista como la capacidad biológica y psicológica para resolver problemas.
Por lo tanto, fue fundamental que en el ámbito educativo se conociera cómo es cada una de
ellas y se vincularan con ciertas asignaturas, permitiendo ası́ a los estudiantes desarrollar el
pensamiento cientı́fico, la capacidad de resolver problemas cotidianos y encontrar conexiones
entre hechos o fenómenos de causa y efecto. En este contexto, Mendoza et al. (2020) afirmaron
que las inteligencias están ı́ntimamente relacionadas con las áreas académicas que se imparten
en el sistema educativo. De esta manera, se puede indicar que, según lo manifestado por los
docentes entrevistados, la teorı́a de las IM aumentó la eficacia de las capacidades de los alumnos
y fomentó el aprendizaje independiente, ayudándolos a volverse autónomos y conscientes de
sus propias habilidades para comprender y asimilar el contenido referido a las ciencias naturales.
Igualmente, recomiendan la aplicación de las IM, ya que son fundamentales para desarrollar
el aprendizaje de los estudiantes. Cuando se logra conocer cómo funcionan y cómo aplicarlas
en las ciencias naturales y otras disciplinas académicas, a los docentes se les facilita crear
métodos y estrategias más efectivas para proporcionar situaciones de aprendizaje apropiadas
y fomentar el desarrollo de las distintas inteligencias. Según el criterio de Méndez y Padrón
(2022) las IM representan una forma de indagar las potencialidades de las personas para
desenvolverse en áreas especı́ficas; por lo tanto, la labor del docente es ayudar a los estudiantes
a explorar esas inteligencias con el fin de descubrir cómo y dónde deben aplicarlas.
Al referirse a la inteligencia lógico-matemática, Batllori (2018) manifiesta que ayuda a
desarrollar competencias para resolver problemas en el espacio educativo y en el entorno social,
ya que la información se procesa de manera lógica. Esto implica un proceso de interiorización
de sucesos y situaciones que permite al cerebro encontrar información útil, favoreciendo la
capacidad de proponer hipótesis y situaciones viables para dar respuesta a ciertos problemas.
Por su parte, Guzmán y Castro (2005) plantean que la inteligencia lógico-matemática se
enfoca primero en la capacidad de observar, reconocer, analizar y explicar, esto resulta de
gran beneficio para simplificar ecuaciones y analizar fenómenos, tanto en el laboratorio como
fuera de él, siendo fundamental para el aprendizaje de las ciencias naturales. En este sentido,
los docentes manifestaron que llevaron a cabo actividades que permitieron a los estudiantes
utilizar la lógica a través de los números, lo que les ayudó a simplificar y analizar situaciones
reales, siendo esto muy útil ya que pueden implementarlo en el contexto académico y personal.
En el caso de la inteligencia lingüı́stica, Chura (2020) señala que esta facilita a los
estudiantes los procesos de habla, escritura, escucha y reflexión, permitiéndoles relacionar las
palabras y la información que reciben con los objetos que representan en su mente, dándoles un
significado que les ayuda a relacionarse en su contexto. En el contexto de las ciencias naturales,
según lo expresado por los profesores, esta inteligencia enseñó a los alumnos a comprender y
aplicar los códigos, signos y sı́mbolos cientı́ficos, facilitando ası́ su aprendizaje.
Al referirse a la inteligencia naturalista, Quintero et al. (2022) indican que consiste en
desarrollar la capacidad de pensar cientı́ficamente. Cuando se desarrolla en los estudiantes,
estos pueden observar, describir, comparar y analizar aspectos de la naturaleza, lo que les
ayuda a determinar cómo pueden preservarla y aprender de ella. En este sentido, los profesores
mencionaron que los estudiantes que desarrollaron esta inteligencia participaron en actividades
como construir hábitat, cuidar plantas, animales, recolectar y documentar elementos naturales
como rocas, minerales, insectos, corales y caracoles, contribuyendo a potenciar su inteligencia
naturalista. Según Santibáñez (2017) la experiencia de poder ver, sentir y tocar es lo que atrae
a los estudiantes naturalistas, y para ellos, el aprendizaje experimental al aire libre es el mejor
método para adquirir nuevos conocimientos.
Con respecto a la inteligencia espacial, autores como Guzmán y Castro (2005) destacan
que esta contribuye significativamente al desarrollo de habilidades fundamentales para la
comprensión de conceptos como formas, volumen, peso, color, distancia y movimiento. Según
lo manifestado por los profesores, estas habilidades son beneficiosas para el aprendizaje de
las ciencias, ya que facilitaron el desarrollo del aprendizaje de las ciencias en los estudiantes.
Se observó que cuando los estudiantes tenı́an una visión espacial adecuada, podı́an visualizar
fenómenos y procesos, lo que les permitió abordar problemas complejos de manera más
efectiva. Por ello, la inteligencia espacial se convierte en una herramienta clave para entender
mejor el mundo que les rodea y aplicar ese conocimiento en diversas disciplinas cientı́ficas.
Por su parte, la inteligencia kinestésica, según las observaciones de los profesores durante
la práctica con los estudiantes, favoreció el desarrollo de la motricidad fina, mejorando la
precisión en la manipulación de instrumentos y herramientas de laboratorio empleadas en las
clases y en las actividades de campo. Moral y Fuentesal (2014) destacan que el desarrollo de
esta inteligencia permite a las personas examinar su entorno y los objetos mediante el tacto
y el movimiento, demostrando una excelente coordinación. Las personas con alta inteligencia
kinestésica muestran habilidades superiores en el aprendizaje a través de la experiencia
práctica y la participación en actividades concretas como excursiones, prácticas de laboratorio,
elaboración de maquetas, manipulación de objetos y actividades fı́sicas.
Finalmente, la inteligencia emocional, según lo expresado por Ferreira et al. (2023) influye
directamente en el rendimiento académico y el aprendizaje. Diversos estudios han confirmado
que al integrar las emociones en las clases se incrementan los conocimientos, dado que las
personas aprenden mejor cuando están motivadas, lo que repercute en la eficiencia y calidad
del conocimiento adquirido. Esto se observó claramente en las clases de ciencias naturales,
donde los estudiantes estaban motivados, trabajaban en equipo y participaban activamente.
En este sentido, Bisquerra (2018) señala que la inteligencia emocional es un elemento esencial
que influye en el bienestar personal, social y psicológico de los estudiantes, ayudándolos a
percibir con mayor claridad su entorno y a tomar decisiones frente a diversos escenarios y
conflictos cotidianos. Durante el proceso de intervención, se pudo observar cómo los alumnos
desarrollaron empatı́a, motivación y autoestima, aspectos fundamentales para su desarrollo
integral.
Los resultados evidencian que no existe una única forma o manera de aprender; por
lo tanto, el conocimiento es lo que permite a los individuos desempeñarse en cualquier
ámbito, ya sea personal, educativo o social. En este sentido, las inteligencias son el eje
fundamental y cambiante a lo largo de la vida, desarrollándose mediante los procesos
evolutivos de las personas. Por ello, estas inteligencias son capaces de crear conocimientos,
habilidades y valores propios, moldeando ası́ su futuro en beneficio individual y colectivo.
Según Gardner, las personas poseen diferentes inteligencias, cada una con aspectos distintivos
que se aplican de manera desigual en diversas circunstancias de la vida, lo que determina que la
forma de aprender de cada persona pueda diferir según las inteligencias que hayan desarrollado.
En este sentido, el estudio indica que las actividades diseñadas y aplicadas por los docentes
para el desarrollo de las IM tuvieron un impacto positivo en el aprendizaje de los estudiantes
de primer año de secundaria en ciencias naturales. Los educandos demostraron mejoras
significativas en habilidades expresivas y coordinación para el trabajo en equipo. La aplicación
de situaciones vivenciales en la inteligencia lógico-matemática permitió a los estudiantes
resolver problemas de fı́sica, quı́mica y biologı́a de manera efectiva, utilizando sus experiencias
previas y conocimientos académicos para manejar instrumentos y procedimientos lógicos con
mayor precisión.
En cuanto a la inteligencia lingüı́stica, los estudiantes mostraron una notable capacidad
para interpretar y relacionar sı́mbolos lingüı́sticos con conceptos cientı́ficos, lo que enriqueció
su comprensión y participación en el aula. La inteligencia espacial facilitó la comprensión de
conceptos complejos mediante el cálculo de distancias y el uso de representaciones gráficas.
La habilidad kinestésica se reflejó en un manejo preciso de los instrumentos de laboratorio,
mejorando el aprendizaje práctico. La inteligencia emocional contribuyó a una comunicación
asertiva y un trabajo en equipo efectivo, mientras que la inteligencia naturalista permitió a los
estudiantes identificar y relacionar elementos del ecosistema durante las prácticas de campo.
En general, las actividades fomentaron el desarrollo de habilidades sociales y el pensamiento
cientı́fico, promoviendo un aprendizaje integral y significativo.
Finalmente, es pertinente recomendar que para el desarrollo efectivo de las IM en estudiantes
de secundaria, los docentes deben implementar estrategias variadas que aborden las diversas
habilidades cognitivas y emocionales de los educandos. Es crucial diseñar actividades prácticas
que integren problemas reales y situaciones vivenciales, fomentar la colaboración y el trabajo en
equipo, y utilizar recursos multimodales como herramientas digitales, experimentos y proyectos
de campo. Además, deben promover la reflexión personal y la comunicación efectiva, adaptando
las metodologı́as a las necesidades individuales para asegurar un aprendizaje equilibrado y
significativo que potencie todas las dimensiones del desarrollo estudiantil.
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