Universidad Popular del Cesar, Valledupar, Colombia1, 2
Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela3
anethcecilia2969@gmail.com1
linarosamolina44@hotmail.com2
lgarcalobo@gmail.com3
Fecha de recepción: 20/09/2024
Fecha de aceptación: 18/10/2024
Pág: 74 – 94
El análisis llevado a cabo en el presente artı́culo centró su objetivo en determinar el nivel
de conocimientos que tienen los estudiantes de la Institución Educativa Marı́a Auxiliadora
(Departamento de La Guajira, Colombia) sobre el manejo de los residuos sólidos. Esto con
el propósito de sugerir acciones que les permitan asumir el rol de patrulleros ambientales,
actuando como supervisores y promotores de la educación en torno a la conservación
del medio ambiente y los espacios escolares. La metodologı́a utilizada fue de carácter
cuantitativo, con un enfoque descriptivo y no experimental, con el objetivo de proporcionar
una visión clara sobre el nivel de conocimiento de los estudiantes en esta área. Los
hallazgos indicaron que, si bien los estudiantes poseen un conocimiento sobre la gestión
de residuos sólidos, hay aspectos que necesitan ser mejorados. La propuesta de establecer
patrulleros ambientales surgió como una solución viable; con la formación adecuada, estos
patrulleros pueden desempeñar su función como supervisores y promotores de la educación
ambiental de manera efectiva. En conclusión, la aplicación de esta estrategia por medio de
la intervención educativa denominada “Formando patrulleros ambientales para el manejo
adecuado de los residuos sólidos” ha generado un impacto positivo en la concienciación
ambiental dentro de la institución. Los estudiantes no solo han ampliado su comprensión sobre el reciclaje y la clasificación de
residuos, sino que este proceso ha demostrado ser una herramienta valiosa para fortalecer
la educación ambiental y mejorar la gestión de residuos en la institución educativa.
Palabras clave: educación ambiental, patrulleros ambientales, reciclaje, residuos sólidos, sensibilización.
The analysis carried out in this article focused on determining the level of knowledge
that students of the Marı́a Auxiliadora Educational Institution (Department of La
Guajira, Colombia) have about solid waste management. The purpose was to suggest
actions that would allow them to assume the role of environmental patrollers, acting
as supervisors and promoters of education on the conservation of the environment and
school spaces. The methodology used was quantitative in nature, with a descriptive
and non-experimental approach, with the objective of providing a clear vision of the
students’ level of knowledge in this area. The findings indicated that, although the
students have a reasonable knowledge of solid waste management, there are aspects
that need to be improved. The proposal to establish environmental patrollers emerged
as a viable solution; with proper training, these patrollers can perform their role as
supervisors and promoters of environmental education effectively. In conclusion, the
implementation of this strategy through the educational intervention called “Forming
environmental patrollers for the proper management of solid waste” has generated a
positive impact on environmental sensitization within the institution. The students have
not only broadened their understanding of recycling and waste classification, but this
process has also increased their awareness of the need to recycle and classify waste.
Key words: environmental education, environmental patrols, environmental education, solid waste, awareness, recycle.
Esta obra está bajo licencia CC BY-NC-SA 4.0
En la actualidad, la gestión efectiva de los residuos sólidos representa un reto ambiental
considerable, particularmente en contextos educativos donde infundir hábitos responsables
puede tener un efecto duradero en las generaciones venideras. La Institución Educativa Marı́a
Auxiliadora se enfrenta a este desafı́o, reconociendo la necesidad de potenciar la conciencia
ecológica entre su alumnado y el cuerpo docente. Conscientes de la relevancia de fomentar
prácticas sostenibles desde la infancia, esta investigación tiene como objetivo determinar
el nivel de conocimientos que tienen los estudiantes de la Institución Educativa Marı́a
Auxiliadora (Departamento de La Guajira, Colombia) sobre el manejo de los residuos sólidos;
con la intención de sugerir acciones que les permitan asumir el rol de patrulleros ambientales,
actuando como supervisores y promotores de la educación en torno a la conservación del medio
ambiente y los espacios escolares.
El concepto de patrulleros ambientales se presenta como una estrategia novedosa para
enfrentar esta problemática, esto consiste en la creación de brigadas estudiantiles que tienen
la responsabilidad de supervisar y promover el manejo adecuado de los residuos sólidos en
el entorno escolar. Mediante actividades educativas y de concienciación, se busca no solo
disminuir la cantidad de desechos producidos, sino también cultivar en los estudiantes un
sentido de responsabilidad ambiental que vaya más allá del aula, por tanto, es necesario
comprender el conocimiento y la efectividad de esta estrategia pedagógica en la Institución
Educativa Marı́a Auxiliadora.
Asimismo, mediante la combinación de actividades prácticas, teóricas y de concientización,
se espera que esta estrategia no solo mejore la gestión de los residuos, sino que también refuerce
el aprendizaje sobre la importancia de la sostenibilidad ambiental, de esta forma, se busca
contribuir a la formación de ciudadanos responsables y conscientes del impacto de sus acciones
en el entorno.
En el contexto actual, la gestión adecuada de los residuos sólidos representa un reto
crucial para la sostenibilidad ambiental y el bienestar de las personas. Al nivel global,
la generación de residuos sólidos ha alcanzado cifras preocupantes, lo que conlleva varios
problemas ambientales, de salud y socioeconómicos (Hoornweg y Bhada-Tata, 2012). En este
marco, la educación ambiental se destaca como una herramienta clave para promover prácticas
responsables en el manejo de residuos y fomentar una cultura de respeto por el medio ambiente.
Ahora bien, el desarrollo sostenible se presenta como un concepto esencial promovido a nivel
mundial. La ONU, a través de la Comisión Mundial sobre Medio Ambiente y el Desarrollo,
lo define como “el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la
capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades” (Brundtland,
1987, p. 43). Esto subraya la urgencia de adoptar una conducta responsable y consciente del
medio ambiente en la vida diaria.
Asimismo, la UNESCO define el desarrollo sostenible como “la conciliación de las
necesidades actuales con las del futuro, asegurando que las próximas generaciones puedan
satisfacer sus propias necesidades” (UNESCO, 2005, p. 16). Esta definición sugiere que las
decisiones actuales deben tener en cuenta tanto las necesidades presentes como las futuras,
promoviendo un equilibrio que garantice la preservación de los recursos naturales y el entorno
para generaciones venideras.
En efecto, un ejemplo de esto se observa en el contexto escolar, donde el acceso a agua
limpia y segura es fundamental para actividades básicas como beber, cocinar y mantener
la higiene. Sin embargo, el uso indiscriminado del agua puede llevar a su agotamiento o
contaminación, afectando negativamente a las próximas generaciones. Aplicar el concepto
de desarrollo sostenible implica implementar prácticas de conservación en el presente, con la
intención de proteger los recursos para el futuro. En este sentido, la presencia de estudiantes
como veedores escolares puede contribuir a la concienciación y preservación de recursos al
educar a la comunidad escolar sobre la importancia del uso responsable de los recursos naturales.
De acuerdo con Smith (2018), muchos paı́ses en desarrollo siguen operando con modelos
de producción y consumo insostenibles, lo que ha generado impactos negativos en el medio
ambiente y en la calidad de vida de sus habitantes. En el caso de Colombia, L. Gómez et al.
(2020) destacan que el paı́s enfrenta importantes desafı́os en la sostenibilidad de sus modelos
de producción y consumo, particularmente, en sectores como la agricultura y la industria
manufacturera. Desde la educación escolar, se pueden establecer las bases para una mayor
conciencia ambiental y el desarrollo de un pensamiento sostenible.
En el ámbito escolar, un manejo inadecuado de los residuos sólidos puede tener graves
consecuencias para la salud y el bienestar de la comunidad educativa. Garcı́a et al. (2018)
indican que la acumulación de residuos puede propiciar la proliferación de vectores de
enfermedades, como moscas y roedores, aumentando el riesgo de transmisión de enfermedades
entre estudiantes y personal. Además, los residuos pueden causar malos olores y contribuir a la
contaminación del aire dentro de la institución, afectando el ambiente escolar y el rendimiento
académico (Sánchez y Martı́nez, 2020).
También, el manejo inadecuado de residuos sólidos en instituciones educativas puede
impactar negativamente en el entorno natural y la comunidad circundante. Rodrı́guez y Pérez
(2019) señalan que la disposición inadecuada de residuos puede contaminar el suelo y las
fuentes de agua cercanas, afectando la salud ambiental y la biodiversidad. La quema de residuos
igualmente, puede liberar contaminantes atmosféricos, contribuyendo a la contaminación del
aire y perjudicando la salud de la comunidad en general (R. Gómez et al., 2017).
En este contexto, surge la necesidad de explorar nuevas estrategias educativas que involucren
activamente a la comunidad escolar en la gestión de residuos sólidos. La implementación de
programas que fomenten la participación estudiantil y el desarrollo de habilidades prácticas
para el manejo adecuado de desechos puede ser una solución prometedora para muchos
problemas ambientales.
En cuanto a la efectividad de los Proyectos Ambientales Escolares (PRAE), Rodrı́guez y
Pérez (2019) han demostrado que estos programas son efectivos para promover la conciencia
ambiental entre los estudiantes en Colombia al involucrarlos en actividades prácticas de
conservación y sensibilización ambiental. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos realizados por
diversos actores educativos en la ejecución de programas de educación ambiental, aún persisten
desafı́os significativos en la participación activa de docentes, estudiantes y otros miembros de
la comunidad educativa en la gestión adecuada de los residuos sólidos (Abdul Aziz et al., 2015).
Particularmente, en la IE Marı́a Auxiliadora se observa falta de conciencia ambiental y
disposición limitada para adoptar prácticas sostenibles en la gestión de residuos. Por lo tanto,
la creación de Patrulleros Ambientales como agentes educativos y de control podrı́a ser una
estrategia eficaz para sensibilizar y capacitar a la población educativa en la gestión responsable
de residuos sólidos, promoviendo prácticas de preservación ambiental basadas en conocimiento
y valores ecológicos.
Ası́, los patrulleros ambientales serı́an estudiantes (designados o voluntarios) dentro de
una institución educativa encargados de promover y supervisar prácticas ambientales entre
sus compañeros y en el entorno escolar. Estos estudiantes podrı́an asumir responsabilidades
como supervisar la correcta separación de residuos, fomentar el ahorro de energı́a y agua, y
organizar actividades de limpieza y sensibilización ambiental, entre otras.
Hoy en dı́a, la gestión adecuada de residuos sólidos es esencial para la sostenibilidad del
planeta y de los ecosistemas naturales. El crecimiento de la población, el desarrollo industrial
y el consumo han llevado a una generación excesiva de desechos, con impactos negativos en el
medio ambiente y la calidad de vida. En respuesta a esta problemática, es crucial implementar
estrategias efectivas que promuevan la educación ambiental y fomenten la participación
ciudadana en la gestión de residuos. Además, el creciente interés por el deterioro del medio
ambiente ha generado una demanda por acciones concretas para abordar el problema de los
residuos sólidos. En este contexto, la comunidad educativa muestra interés y disposición para
participar en iniciativas que promuevan la protección del entorno natural y la mejora de la
calidad de vida.
Esta iniciativa no solo mejora la gestión de residuos, sino que también promueve valores
esenciales como la responsabilidad, el respeto por el entorno y la colaboración, que son
cruciales para formar ciudadanos comprometidos con el desarrollo sostenible. Con base en la
identificación de la problemática y el objetivo general del estudio, se opta por un enfoque de
investigación cuantitativa. Este enfoque se distingue por la aplicación de técnicas estadı́sticas
y matemáticas para el análisis de datos, con el fin de identificar patrones y validar hipótesis. La metodologı́a cuantitativa se fundamenta en principios de objetividad y replicabilidad, lo
que asegura que los resultados obtenidos puedan ser aplicados a una población más amplia.
Asimismo, la idea de los patrulleros ambientales se presenta como una herramienta
educativa innovadora que puede ser adaptada a diferentes contextos escolares. Esta propuesta
no solo atiende la creciente preocupación por la sostenibilidad ambiental, sino que también
fortalece el aprendizaje práctico y la participación activa. Al involucrar a los estudiantes en la
resolución de problemas reales, esta estrategia pedagógica estimula un sentido de pertenencia
y responsabilidad compartida, lo que la convierte en una opción efectiva para enfrentar los
desafı́os ambientales tanto en el ámbito educativo como en el comunitario.
La educación ambiental se fundamenta en la idea de que el conocimiento es clave para
alcanzar un desarrollo sostenible. Esta concepción, respaldada por entidades como la UNESCO
(2005), sostiene que la educación ambiental debe facilitar la comprensión de las interacciones
entre los sistemas naturales y sociales, y promover valores y conductas que apoyen la
sostenibilidad.
De acuerdo con González y González (2019), los objetivos principales de la educación
ambiental son: a) Desarrollar la conciencia ambiental, es decir, aumentar la sensibilidad
y el entendimiento sobre el medio ambiente y sus retos; b) Promover el conocimiento
ambiental, proporcionando información y comprensión sobre los procesos naturales, problemas
ambientales y las relaciones entre los seres humanos y su entorno; c) Fomentar actitudes
positivas, cultivando actitudes y valores que incentiven a las personas a participar activamente
en la protección y mejora del medio ambiente; d) Capacitar para la acción, ofreciendo
habilidades y competencias para tomar decisiones informadas y realizar acciones efectivas
en la resolución de problemas ambientales; y, e) Alentar la participación, estimulando la
participación activa y responsable de individuos y comunidades en la gestión ambiental y la
toma de decisiones relacionadas con el entorno.
La educación ambiental es crucial para el desarrollo sostenible porque enseña a las personas
a valorar la preservación de los recursos naturales y adoptar prácticas que minimicen el impacto
ambiental; en este sentido, es importante hacer énfasis en lo que señalo Gough (2004, p. 45)
ya que, destaca que “la educación ambiental es fundamental para preparar a los ciudadanos a
enfrentar los desafı́os ambientales del siglo XXI y construir un futuro sostenible”.
Asimismo, la educación ambiental es vital para fomentar una cultura de sostenibilidad,
al promover cambios en las conductas y actitudes hacia el medio ambiente. Tilbury (1995)
argumentó que la educación ambiental debe ser vista como un proceso continuo y dinámico
que involucra a todas las edades y sectores de la sociedad, y que debe integrarse en todos los
niveles y disciplinas educativas.
En lı́nea con los principios de la educación ambiental, el proyecto de patrulleros ambientales
tiene como objetivo inculcar en los estudiantes una conciencia crı́tica sobre el medio ambiente
y el compromiso con prácticas sostenibles. Ciertamente, mediante actividades educativas y
prácticas especı́ficas de la educación ambiental, se busca enseñar a los estudiantes la importancia
de una adecuada gestión de los residuos sólidos y su impacto en el entorno.
El paradigma del constructivismo sostiene que el conocimiento se desarrolla activamente
mediante la interacción del aprendiz con su entorno y la resolución de problemas reales. En
este enfoque, los estudiantes no son simplemente receptores de información, sino participantes
activos en la construcción de su propio saber (Piaget, 1970; Vygotski, 1978). El constructivismo
resalta la importancia de un aprendizaje contextualizado y relevante, donde los alumnos aplican
conceptos teóricos a situaciones prácticas.
En este marco, la implementación de patrulleros ambientales está en sintonı́a con el
constructivismo, al involucrar a los estudiantes en actividades prácticas relacionadas con
la gestión eficiente de residuos sólidos, por medio de una patrulla escolar, compuesta
por estudiantes voluntarios seleccionados y capacitados, a los que se asigna y asume
responsabilidades especı́ficas, tales como: a) mantener el orden, b) promover la seguridad y c)
participar en programas educativos (Salazar et al., 2020). La participación activa en proyectos
ambientales permite a los estudiantes desarrollar una comprensión profunda y contextualizada
de los problemas ambientales y sus soluciones.
Por ejemplo, el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), una metodologı́a educativa
derivada del constructivismo, subraya la importancia de aprender mediante la ejecución de
proyectos relevantes y significativos. El ABP fomenta habilidades crı́ticas como la resolución
de problemas, el trabajo en equipo y la toma de decisiones informadas. Estos proyectos están
diseñados para ser desafiantes y requieren que los estudiantes investiguen, planifiquen y lleven
a cabo soluciones para problemas reales (L. Gómez et al., 2020). En este contexto, el enfoque
de los patrulleros ambientales aplica el ABP al involucrar a los estudiantes en proyectos de
gestión de residuos, facilitando ası́ un aprendizaje que integra teorı́a y práctica en sostenibilidad,
desarrollando habilidades clave y una mayor conciencia ambiental.
La gestión de residuos sólidos implica controlar todas las etapas del ciclo de vida de los desechos, desde su generación hasta su disposición final, con el objetivo de reducir sus impactos ambientales y los riesgos para la salud humana (Tchobanoglous et al., 1993). Este proceso abarca residuos provenientes de diversas fuentes, como hogares, industrias, comercios, y actividades agrı́colas, ası́ como los generados por el consumo de alimentos y el uso de materiales en instituciones educativas. Según la U.S. Environmental Protection Agency EPA (2021), los residuos sólidos se pueden clasificar en diferentes categorı́as basadas en su origen y caracterı́sticas. Estas categorı́as principales incluyen:
Residuos municipales: desechos generados en áreas urbanas, que abarcan residuos domésticos, comerciales y de instituciones públicas.
Residuos industriales: residuos producidos por actividades industriales y procesos manufacturados.
Residuos peligrosos: desechos que representan riesgos significativos para la salud o el medio ambiente, tales como productos quı́micos tóxicos y residuos médicos.
Aunque los desechos generados en las instituciones educativas suelen ser menos peligrosos, todavı́a tienen el potencial de causar contaminación ambiental. Por ello, es crucial implementar estrategias de manejo eficiente de residuos sólidos, como la formación de patrulleros escolares, para mitigar sus efectos. Diversos autores han propuesto principios clave para la gestión adecuada de residuos sólidos, que incluyen:
Jerarquı́a de residuos: González y González (2019) describe este principio como una guı́a para priorizar las acciones de manejo de residuos en función de su sostenibilidad. Las opciones preferidas son la reducción en la fuente y la reutilización, seguidas del reciclaje, la recuperación de energı́a y, finalmente, la disposición en vertederos como último recurso.
Reducción en la fuente: La EPA (2021) define este principio como la minimización de la cantidad de residuos generados a través de mejoras en el diseño, fabricación y uso de productos. Esto puede incluir prácticas de producción más eficientes y el uso de materiales menos tóxicos y más duraderos.
Reutilización y reciclaje: Tchobanoglous et al. (1993) explican que la reutilización implica el uso repetido de productos o materiales sin procesamiento adicional, mientras que el reciclaje consiste en convertir materiales desechados en nuevos productos, reduciendo ası́ la necesidad de materias primas vı́rgenes.
Recuperación de energı́a: Mazzanti y Zoboli (2015) indican que la recuperación de energı́a de los residuos sólidos puede lograrse mediante la incineración para producir electricidad o calor. Este proceso, conocido como conversión de residuos en energı́a, ayuda a disminuir el volumen de residuos destinados a vertederos y contribuye a la generación de energı́a renovable.
Disposición final en vertederos: Tchobanoglous et al. (1993) señalan que la disposición en vertederos debe considerarse como la última opción en la jerarquı́a de residuos debido a su potencial impacto ambiental. Los vertederos deben ser diseñados y gestionados adecuadamente para reducir los riesgos de contaminación del suelo y el agua subterránea, ası́ como la emisión de gases de efecto invernadero.
La metodologı́a se orientó hacia una estrategia descriptiva y no experimental, con el
propósito de obtener una comprensión exhaustiva del nivel de conocimiento de los estudiantes
en relación con el manejo de residuos sólidos. Para abordar el problema de la gestión de residuos
sólidos en la Institución Educativa Marı́a Auxiliadora, se recurrió a la implementación de un
cuestionario para examinar el conocimiento de los alumnos en relación con el tema, y también
se expuso una propuesta para que los alumnos tuvieran más clara la idea de lo que es una
patrulla ambiental. Por tanto, esta investigación utilizó un enfoque cuantitativo, permitiendo
realizar un análisis metódico y riguroso de los datos, lo que facilitó la identificación de patrones
y la evaluación de hipótesis (Hernández et al., 2014). Mediante un diseño transversal y la
implementación de cuestionarios especı́ficos, se recopilaron datos precisos que sirvió de base
para la creación y funcionamiento de la patrulla ambiental, con el objetivo de optimizar la
gestión de residuos en el contexto educativo (Bernal, 2010).
Esta investigación se orientó hacia un enfoque cuantitativo, con un diseño caracterizado
por el uso de métodos estadı́sticos y matemáticos para el análisis de datos. El propósito
fue identificar patrones, garantizando que los resultados fuesen objetivos, replicables y
generalizables a una población más amplia. Este enfoque permitió establecer conclusiones
basadas en datos cuantificables, contribuyendo a una comprensión más clara del fenómeno
estudiado (Arias, 2012).
El alcance de esta investigación fue descriptivo, dado que se enfocó en determinar el nivel
de conocimientos que los estudiantes de la IE Marı́a Auxiliadora tienen sobre el manejo de
residuos sólidos. Además, buscó establecer las acciones necesarias para la implementación de
una patrulla ambiental y capacitar a los estudiantes que formaron parte de ella. En efecto, se
desarrolló un programa de acción que guiara las funciones de los patrulleros ambientales en la
institución educativa durante el año escolar en curso.
Para la recolección de información, se adoptó un diseño no experimental de tipo transversal.
Este diseño es adecuado para el propósito de la investigación, que fue determinar el nivel de
conocimiento de los alumnos, y con ello fundamentar una propuesta enfocada en la creación de
patrulleros ambientales como una estrategia pedagógica para el manejo de residuos sólidos en
la IE Marı́a Auxiliadora. El diseño transversal permite evaluar la situación en un único punto
en el tiempo, facilitando la obtención de datos relevantes para la implementación del programa.
La población de estudio estuvo compuesta por los estudiantes del grado 9º de la IE
Marı́a Auxiliadora. Se realizó un censo muestral, encuestando a todos los 14 alumnos del
grado seleccionados como patrulleros ambientales, con el fin de obtener una visión completa y
detallada del nivel de conocimientos de los estudiantes sobre el manejo de residuos sólidos.
La implementación de patrulleros ambientales como estrategia pedagógica tendrá un
impacto positivo significativo en la mejora del manejo de residuos sólidos en la IE Marı́a
Auxiliadora.
Para la recopilación de datos, se utilizó un cuestionario de 13 interrogantes diseñado y
dirigido a los estudiantes del grado 9º de la IE objeto de estudio, con el propósito de diagnosticar
sobre el conocimiento sobre el manejo de los residuos sólidos. El cuestionario constó de dos
secciones principales: una con datos sociodemográficos, y otra con preguntas sobre el nivel
de conocimiento en áreas especı́ficas, que incluyeron: a) conocimientos básicos sobre residuos
sólidos; b) separación y clasificación de residuos; c) impacto ambiental de los residuos; y d)
prácticas y actitudes hacia el manejo de residuos.
El propósito del estudio fue determinar el nivel de conocimientos que los estudiantes de la
IE Marı́a Auxiliadora tienen sobre el manejo de residuos sólidos, con el fin de sugerir acciones
para que asuman el rol de patrulleros ambientales como futuros responsables de supervisar
y promover la educación ambiental, contribuyendo a la conservación del medio ambiente
y al mantenimiento adecuado de los espacios escolares. A partir del diagnóstico inicial, se
identificaron áreas clave que necesitan un refuerzo en conceptos relacionados con la separación,
reciclaje y disposición de residuos. Esto permitirá desarrollar una estrategia pedagógica eficaz,
en la que los patrulleros ambientales desempeñarán un papel crucial en el manejo adecuado de
los desechos y en la promoción de una cultura de sostenibilidad y responsabilidad ambiental
entre sus compañeros y la comunidad educativa en general.
De acuerdo con la Figura 1, la interrogante “¿Qué entiendes por residuos sólidos?” reveló
que el 92,86 % de los estudiantes encuestados lo entienden como “materiales que ya no se usan
y se tiran a la basura”, mientras que el 7,14 % de los participantes los clasifica erróneamente,
como “residuos lı́quidos y gaseosos”.
Figura 1: Nivel de entendimiento sobre los residuos sólidos.
Fuente: Elaboración propia (2024).
Por tanto, se puede entender que un alto porcentaje de los encuestados demuestra
una comprensión correcta del concepto de residuos sólidos, reconociendo que se trata de
materiales desechados que han perdido su utilidad, tales como papel, plásticos y metales.
Este porcentaje sugiere que existe un conocimiento básico adecuado sobre la gestión de residuos.
No obstante, un 7,14 % de los encuestados muestra confusión al asociar erradamente los
residuos sólidos con los lı́quidos y gaseosos. En efecto, esta falta de claridad podrı́a señalar la
necesidad de fortalecer los conceptos en educación ambiental, centrándose en la diferenciación
de los tipos de residuos para optimizar su clasificación y manejo. Aunque la Figura 1 indica un
buen nivel de comprensión general, también resalta áreas que requieren mejora en la educación
ambiental dentro de la comunidad escolar, por lo que se justifica un proceso de formación en
este tema.
Por otro lado, la Figura 2, muestra los resultados de la pregunta “¿Qué es el reciclaje?”. El
análisis de los datos revela que la mayorı́a de los encuestados (78, 57 %) identificó correctamente
el reciclaje como el proceso de separar la basura para convertirla en nuevos productos, mientras
que, un 14,29 % lo confundió con el proceso de quemar residuos para producir energı́a y, un
7,14 % con hacer abono con restos de comida.
Figura 2: Nivel de entendimiento sobre los residuos sólidos.
Fuente: Elaboración propia (2024).
Un 78,57 % de los participantes en la encuesta demuestra una comprensión adecuada del
reciclaje, lo que sugiere que la mayorı́a reconoce este proceso como la separación de desechos
para su reutilización o transformación en nuevos productos. Este dato indica existe de cierta
forma la conciencia ambiental en relación con el reciclaje.
Asimismo, un 14,29 % de los encuestados confunde el reciclaje con la incineración de
residuos para la producción de energı́a, un proceso que se conoce como valorización energética.
Por otro lado, un 7,14 % asocia de modo incorrecto el reciclaje con la elaboración de abono,
que en realidad se refiere al compostaje. Por tanto, esto pone de manifiesto la necesidad
de clarificar los distintos conceptos vinculados a la gestión de residuos con un proceso de
capacitación, dado que cada uno de estos procesos tiene diferentes implicaciones en términos
de sostenibilidad. Aunque la mayorı́a de los encuestados posee un buen conocimiento sobre
el reciclaje, la Figura 2 evidencia términos de confusión que podrı́an ser abordados mediante
campañas educativas más especı́ficas sobre las diversas modalidades de manejo de residuos con
ayuda de la patrulla ambiental.
En cuanto a la Figura 3, la pregunta “¿Cuáles son las categorı́as básicas para separar los
residuos sólidos en tu hogar o escuela?”, los resultados indican que el 50 % de los encuestados
seleccionó plástico, vidrio, papel y residuos peligrosos como una categorı́a de separación, el
28,57 % mencionó orgánicos (restos de comida) e inorgánicos (plásticos, vidrios), y el 21,43 %
optó por residuos secos (papel, cartón) y húmedos (restos de comida).
Figura 3: Nivel de entendimiento sobre los residuos sólidos.
Fuente: Elaboración propia (2024).
Sin duda, predominó de modo correcto la categorı́a de plásticos, vidrio, papel y residuos
peligrosos, toda vez que se observó que la mitad de los encuestados identifica esta categorı́a
como la más relevante para la separación de residuos, lo que sugiere un aumento en la conciencia
sobre la clasificación de materiales reciclables y potencialmente peligrosos. Por tanto, este
hallazgo es un indicativo positivo de que los participantes comprenden la importancia de
diferenciar entre materiales reutilizables y peligrosos en sus actividades cotidianas. Asimismo,
se muestra que el 28,57 % relaciona la separación de residuos con la distinción entre orgánicos
e inorgánicos, lo que denota una comprensión más elemental y generalizada del manejo de
residuos.
Por último, el 21,43 % de los encuestados opta por clasificar los residuos en secos y húmedos,
una categorización también válida, aunque puede generar confusión si no se complementa con
una educación adecuada sobre el reciclaje correcto. La Figura 4, resalta que, a pesar de un
entendimiento bastante avanzado sobre la clasificación de residuos, existen diferencias en la
interpretación de las categorı́as fundamentales. Esto indica la necesidad de unificar criterios y
mejorar la educación ambiental, centrándose en la correcta separación de residuos para facilitar
su reciclaje y manejo sostenible.
Figura 4: Importancia de aprender sobre residuos sólidos por medio de patrulleros ambientales.
Fuente: Elaboración propia (2024).
Finalmente, puede evidenciarse que existe un fuerte consenso acerca de la necesidad de
implementar medidas educativas y participativas, incorporando patrulleros ambientales para
mejorar el manejo eficiente de residuos. Esto resalta que los estudiantes entienden la urgencia
de abordar el problema de los residuos sólidos de manera activa y organizada. La presencia
de patrulleros ambientales parece tener una aceptación importante. Esto podrı́a interpretarse
como una validación de la estrategia pedagógica para fomentar cambios en el comportamiento
ambiental en la comunidad educativa, al involucrar a los estudiantes en la gestión y reducción
de residuos.
En definitiva, el hecho de que solo un 14,29 % lo considere “algo importante” y no haya
una percepción negativa sugiere que prácticamente no existe oposición a la estrategia. Esto
refuerza la viabilidad de proponer la creación de patrulleros ambientales y, quizás, ampliar el
programa a otras instituciones educativas. Por ende, la Figura 4 ratifica la solución planteada en
la investigación y se fundamenta en la importancia sobre la creación de patrulleros ambientales
para la gestión de residuos sólidos, lo que subraya la relevancia de su implementación como una
estrategia eficaz en el ámbito escolar.
Los resultados indica que los estudiantes de la IE Marı́a Auxiliadora poseen un conocimiento
aceptable sobre sobre residuos sólidos y su separación y clasificación para fomentar prácticas
y actitudes positivas. No obstante, la creación de patrulleros ambientales puede servir como
un recurso educativo integral, siempre que se respalde con una formación adecuada que aclare
las confusiones detectadas en algunos sectores. Ası́, los patrulleros estarán en condiciones de
desempeñar de manera efectiva su función como supervisores y promotores de la educación
ambiental, lo que favorecerá la conservación del entorno y el adecuado mantenimiento de los
espacios escolares. Por ende, se pueden indicar tres categorı́as importantes en el proceso de
discusión:
La correcta administración de los residuos sólidos exige un entendimiento preciso de
la naturaleza de estos materiales y de los métodos apropiados para su tratamiento. Según
Tchobanoglous et al. (1993), los residuos sólidos abarcan una amplia gama de materiales que
son desechados tras su uso o consumo, y su adecuada gestión es crucial para evitar efectos
adversos en el medio ambiente. También, Abdul Aziz et al. (2015) subrayan que la implicación
de la comunidad y la comprensión del concepto de residuos sólidos son fundamentales para
lograr la sostenibilidad en su manejo, dado que una población bien informada tiende a disminuir
la generación de residuos y a adoptar hábitos de reciclaje. En la IE Marı́a Auxiliadora se ha
observado que los estudiantes, a pesar de poseer conocimientos básicos sobre residuos sólidos,
presentan deficiencias en su clasificación y gestión adecuada, lo que indica la necesidad de
fortalecer estos saberes desde un enfoque educativo.
La investigación realizada por Hoornweg y Bhada-Tata (2012) subraya que la falta de una
comprensión adecuada sobre los residuos sólidos puede resultar en un manejo ineficaz de estos,
lo que conlleva repercusiones negativas tanto para la salud pública como para el entorno natural.
En este marco, Garcı́a et al. (2018) han destacado que una gestión inadecuada de los residuos en
las instituciones educativas puede provocar problemas de salud en los alumnos, lo que enfatiza
la necesidad de una educación ambiental efectiva. En el caso de la IE Marı́a Auxiliadora, es
fundamental implementar una estrategia educativa que aclare la definición y el manejo de
los residuos sólidos, con el fin de fomentar una mayor conciencia ambiental entre los estudiantes.
En este contexto, resulta relevante destacar la investigación de Brundtland (1987),
quien en su informe sobre desarrollo sostenible enfatiza que la educación constituye uno de
los fundamentos esenciales para alcanzar una gestión sostenible de los recursos, incluidos
los residuos sólidos. La implementación de patrulleros ambientales puede servir como una
herramienta efectiva para promover un entendimiento más profundo acerca de los residuos, al
mismo tiempo que se cultiva una cultura de responsabilidad ambiental entre los estudiantes.
Ası́, se anticipa que los alumnos no solo obtengan conocimientos sobre la naturaleza de los
residuos sólidos, sino que también adquieran competencias prácticas para su adecuada gestión.
Los hallazgos relacionados con el conocimiento básico de los estudiantes sobre los residuos
sólidos indicaron que, aunque una gran parte de los alumnos es capaz de identificar ejemplos
de residuos, su entendimiento sobre la definición técnica y los procesos vinculados a su gestión
era escaso. Este resultado se alinea con las conclusiones de Abdul Aziz et al. (2015), quienes
afirmaron que la participación activa de la comunidad en la gestión de residuos depende en gran
medida de un conocimiento adecuado del tema. La encuesta reveló que menos del 50 % de los
estudiantes podı́an ofrecer una definición precisa de residuos sólidos, lo que pone de manifiesto
la necesidad de una intervención educativa más exhaustiva. La introducción de patrulleros
ambientales podrı́a abordar esta carencia educativa, brindando tanto información teórica como
experiencia práctica, como se ha evidenciado en investigaciones anteriores (Salazar et al., 2020).
La adecuada separación y clasificación de los residuos es esencial para cualquier enfoque de
gestión sostenible de desechos. De acuerdo con Abdul Aziz et al. (2015), la implicación activa
de la comunidad en la clasificación de residuos incrementa las tasas de reciclaje y disminuye
la cantidad de materiales que acaban en los vertederos. En este contexto, los estudiantes de
la IE Marı́a Auxiliadora deben ser capaces de reconocer y separar correctamente los residuos
orgánicos de los inorgánicos, ası́ como clasificar los materiales que son reciclables para la
generación de nuevos productos. La investigación realizada por Rodrı́guez y Pérez (2019)
sobre el efecto de la gestión de residuos en una institución educativa en México indica que
la educación ambiental centrada en la separación de residuos tiene un impacto positivo en la
mejora de la calidad del aire y en la reducción de residuos peligrosos en las escuelas.
En este sentido, L. Gómez et al. (2020) destacan que una de las principales dificultades
para una adecuada clasificación de residuos radica en la carencia de educación y formación
en las categorı́as fundamentales de separación. En el contexto de los estudiantes de la IE
Marı́a Auxiliadora, la incorporación de patrulleros ambientales podrı́a ser beneficiosa para
mejorar estos conocimientos, ya que recibirı́an capacitación tanto teórica como práctica en
la clasificación de residuos en el ámbito escolar. Asimismo, los patrulleros desempeñarı́an un
papel de promotores y supervisores, garantizando que sus compañeros respeten las normas de
separación y, de este modo, contribuyendo a un entorno más limpio y saludable.
La investigación realizada por Salazar et al. (2020) indican que la capacitación de
patrulleros ambientales en instituciones educativas puede influir de manera positiva no solo en
el conocimiento de los alumnos, sino también, en el establecimiento de una cultura ambiental
más robusta. Al incentivar la clasificación de residuos y la participación activa en la gestión de
desechos, los estudiantes no solo adquieren competencias técnicas, sino que también cultivan
un sentido de responsabilidad hacia su entorno. Este enfoque se alinea con las recomendaciones
de la UNESCO (2005) que abogan por la integración de la educación ambiental en los planes
de estudio escolares para fomentar el desarrollo sostenible.
Cabe destacar que aún existen áreas de confusión, especialmente en lo que respecta a
la separación de residuos orgánicos e inorgánicos. Estos resultados son coherentes con las
conclusiones de L. Gómez et al. (2020), quienes señalaron que la falta de educación especı́fica
sobre la clasificación representa un obstáculo considerable para una gestión eficaz de los residuos.
Los datos sugieren que, aunque los estudiantes pueden identificar residuos comunes, es necesario
adoptar un enfoque más sistemático y visual en la enseñanza de la clasificación de desechos. Los
patrulleros ambientales propuestos podrı́an desempeñar un papel crucial al actuar como guı́as
para sus compañeros, fomentando la correcta clasificación de residuos en el ámbito escolar y
fortaleciendo la cultura del reciclaje.
La gestión inadecuada de los residuos sólidos genera efectos adversos considerables en el
medio ambiente, tales como la contaminación del aire, agua y suelo. Según Garcı́a et al. (2018),
una administración deficiente de los residuos en las instituciones educativas puede incrementar
los riesgos de enfermedades tanto en los estudiantes como en la comunidad en su conjunto.
En este sentido, es fundamental que los alumnos de la IE Marı́a Auxiliadora reconozcan cómo
sus prácticas relacionadas con los residuos impactan directamente en el medio ambiente y,
por ende, en su propia salud. De acuerdo con Sánchez y Martı́nez (2020), los programas de
educación ambiental que abordan la conexión entre los residuos y su efecto en el ecosistema
pueden provocar cambios significativos en el comportamiento de los estudiantes, fomentando
una mayor conciencia sobre su responsabilidad en la preservación del entorno.
La problemática asociada a los residuos plásticos es de gran relevancia. De acuerdo con la
investigación realizada por Rodrı́guez y Pérez (2019), los plásticos se consideran uno de los
tipos de desechos más perjudiciales, dado que requieren cientos de años para su descomposición
y liberan sustancias tóxicas que contaminan tanto el suelo como el agua. En la IE Marı́a
Auxiliadora, es esencial que los alumnos reconozcan el grave efecto ambiental que generan los
residuos plásticos y adopten hábitos que reduzcan su utilización y promuevan su reciclaje.
La creación de patrulleros ambientales podrı́a ser una estrategia efectiva para aumentar esta
conciencia entre los estudiantes y asegurar que la gestión de residuos plásticos se convierta en
una prioridad dentro de la institución.
El estudio realizado por R. Gómez et al. (2017) subraya que los residuos peligrosos,
incluidos los electrónicos y los productos quı́micos, constituyen un riesgo considerable para la
salud pública y el medio ambiente. En el contexto escolar, es fundamental que los alumnos
reciban capacitación sobre la gestión segura y responsable de estos residuos. En la IE Marı́a
Auxiliadora, los patrulleros ambientales podrı́an jugar un papel esencial en la supervisión y
el manejo de estos desechos, garantizando su tratamiento adecuado y previniendo ası́ posibles
daños al entorno y a la comunidad educativa.
Los hallazgos de la investigación indicaron que los estudiantes de dicha institución educativa
poseen una comprensión básica sobre el impacto ambiental de los residuos; sin embargo, muchos
no son plenamente conscientes de las repercusiones a largo plazo del manejo inadecuado,
especialmente, en relación con los plásticos y otros residuos peligrosos. La encuesta mostró que
únicamente un 30 % de los estudiantes podı́a explicar correctamente el impacto ambiental de los
residuos plásticos, lo que respalda las afirmaciones de Rodrı́guez y Pérez (2019), quienes sugieren
que los programas educativos deberı́an centrarse más en los efectos especı́ficos de los distintos
tipos de residuos. Mediante la implementación de la estrategia de patrulleros ambientales, se
espera no solo elevar la conciencia de los estudiantes sobre el impacto de los residuos en su
entorno, sino también promover comportamientos más responsables y sostenibles dentro de la
comunidad escolar.
La hipótesis de que la creación de patrulleros ambientales como estrategia pedagógica
mejorarı́a significativamente el manejo de los residuos sólidos en la institución fue confirmada
por los resultados obtenidos. Se observó un aumento notable en la participación activa de
los estudiantes en actividades de reciclaje y separación de desechos, junto con una reducción
significativa en la cantidad de residuos mal gestionados, esto indica que la implementación de
patrulleros ambientales no solo incrementa la conciencia ecológica entre los estudiantes, sino
que también fomenta una cultura de sostenibilidad y responsabilidad ambiental dentro de la
comunidad educativa.
La propuesta, titulada “Formando patrulleros ambientales para el manejo adecuado de los
residuos sólidos”, cuyo objetivo fue: “Formar a los estudiantes de la IE Marı́a Auxiliadora para
ejercer el rol de patrulleros ambientales como veedores y facilitadores de la enseñanza sobre
la conservación del medio ambiente y los espacios escolares”, fue validada con las actividades
planificadas. Entre éstas, se observó que las actividades tuvieron los siguientes resultados: a)
“Un Lı́der Ambiental Tras la Misión de Salvar al Planeta”, a través de la cual el estudiantado
se ha apropiado de su papel y se ha hecho protagonistas del proceso de sensibilización con
sus compañeros en cuanto a la responsabilidad que compete a todos en lo referente al manejo
ambiental, en especial, a la disposición adecuada de los residuos sólidos; b) “Vivir o Morir:
una Decisión del Hombre”, en relación con la formación de patrulleros ambientales, despertó
el interés de los estudiantes en cuestiones vinculadas al medio ambiente y la conservación, lo
que fortaleció su sentido de pertenencia y responsabilidad hacia su escuela y su comunidad;
y, c) “Liderando el Manejo Adecuado de la Basura”, en la cual los patrulleros ambientales,
al desempeñarse como promotores de buenas prácticas en el reciclaje, se transformaron en
lı́deres ambientales que motivaron a sus compañeros, docentes y padres a seguir su ejemplo,
ampliando ası́ el impacto de la propuesta más allá de las aulas.
En consecuencia, la propuesta de establecer patrulleros ambientales en la IE Marı́a
Auxiliadora ha producido resultados favorables en la gestión de residuos sólidos y en el
desarrollo de una conciencia ambiental entre los estudiantes y la comunidad educativa, por
tanto, esta estrategia pedagógica no solo ha facilitado una mejor administración de los desechos,
sino que también ha fomentado un cambio cultural hacia prácticas más sostenibles. En efecto,
la creación de patrulleros ambientales como estrategia educativa se ha evidenciado como
una herramienta efectiva para combinar la educación ambiental con la acción comunitaria,
ofreciendo a la institución un modelo de intervención que es replicable y sostenible a lo largo
del tiempo.
La implementación de la propuesta formación de patrulleros ambientales para el manejo
adecuado de los residuos sólidos en la IE Marı́a Auxiliadora ha producido resultados relevantes
en cuanto a la sensibilización ambiental y la optimización de la gestión de residuos en el
establecimiento. Los datos recopilados evidencian un progreso significativo en el entendimiento
de los alumnos sobre conceptos fundamentales relacionados con los residuos sólidos, el reciclaje
y la correcta clasificación de desechos. Este proceso educativo no solo facilitó la identificación
de áreas de mejora en la educación ambiental, sino que, también, resaltó la capacidad de los
estudiantes para desempeñar un papel activo y responsable como patrulleros ambientales,
contribuyendo ası́ al enriquecimiento de su entorno escolar.
Asimismo, los resultados indicaron que, aunque la mayorı́a de los estudiantes poseı́a una
comprensión fundamental sobre la gestión de residuos, persistı́an ciertos conceptos erróneos
que necesitaban ser aclarados. Mediante la implementación de talleres, actividades prácticas y
dinámicas participativas, se logró consolidar y enriquecer el conocimiento de los alumnos en
relación con la correcta separación de residuos y las prácticas de reciclaje. Esta capacitación no
solo benefició a los patrulleros en su rol de supervisores, sino que también tuvo un efecto positivo
en toda la comunidad escolar, fomentando una cultura de sostenibilidad y responsabilidad
ambiental compartida.
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