Gestión pedagógica para el fortalecimiento del rendimiento académico en los estudiantes de educación media

Gestión pedagógica para el fortalecimiento del rendimiento académico en los estudiantes de educación media


Educational management for strengthening academic performance in secondary school students


Savier AcostaORCID logo1

Deinny PucheORCID logo2

Universidad del Zulia, Maracaibo, Venezuela1

Universidad Central de Venezuela, Caracas, Venezuela2

savier.acosta@gmail.com1

deinnypuche@gmail.com2

Fecha de recepción: 04/05/2025

Fecha de aceptación: 04/08/2025

Pág: 103 – 121

DOI: 10.5281/zenodo.17466686

Resumen

El propósito del estudio consistió en analizar gestión pedagógica para el fortalecimiento del rendimiento académico en los estudiantes de educación media de una Unidad Educativa Nacional en Maracaibo, Venezuela. El paradigma utilizado fue el interpretativo, con enfoque cualitativo y el método fenomenológico, los informantes claves fueron 8 docentes. La técnica para recoger la información fue la entrevista semiestructurada y como instrumento un guion de entrevistas, para el análisis se utilizó la triangulación y el software ATLAS.ti. Los resultados subrayaron que la gestión pedagógica incide directamente en el rendimiento académico. Por ello, es necesario planificar, organizar e implementar evaluaciones con enfoques centrados en el estudiante, acompañadas de un monitoreo constante y una adaptación a las necesidades individuales, porque contribuyen a crear un entorno que favorece el aprendizaje. Se concluye que la gestión pedagógica es un factor clave para mejorar el rendimiento académico, ya que integra los procesos de planificación, evaluación, inclusión y el uso de la tecnología. Para su efectividad, se requiere aplicar estrategias contextualizadas, acompañamiento docente y crear las condiciones institucionales adecuadas.

Palabras clave: educación media, estudiantes, gestión pedagógica, rendimiento académico.



Abstract

The purpose of the study was to analyze pedagogical management for strengthening academic performance in secondary school students at a National Educational Unit in Maracaibo, Venezuela. The paradigm used was interpretive, with a qualitative approach and the phenomenological method. The key informants were eight teachers. The technique used to collect information was semi-structured interviews, and an interview script was used as an instrument. Triangulation and ATLAS.ti software were used for the analysis. The results highlighted that pedagogical management has a direct impact on academic performance. Therefore, it is necessary to plan, organize, and implement student-centered assessments, accompanied by constant monitoring and adaptation to individual needs, because they contribute to creating an environment that favors learning. It is concluded that pedagogical management is a key factor in improving academic performance, as it integrates the processes of planning, evaluation, inclusion, and the use of technology. For it to be effective, contextualized strategies, teach

Key words: secondary education, students, pedagogical management, academic performance.



Esta obra está bajo licencia CC BY-NC-SA 4.0


Introducción

La gestión pedagógica (GP) desempeña un papel esencial para el logro del desempeño académico (DA) de los estudiantes, dado que incide de manera directa en los procesos educativos. En este sentido, Garavito et al. (2022), sostienen que una gestión eficaz implica la planificación, control y la evaluación de estrategias orientadas tanto a los fines formativos como a las necesidades específicas de los alumnos. Esto evidencia que una gestión adecuada resulta esencial para el desarrollo de prácticas pedagógicas de calidad. Por ello, los profesores deben emplear recursos educativos pertinentes, que se adapten al nivel de aprendizaje y a las particularidades de sus estudiantes.

Asimismo, Carrizo et al. (2020), señalan que una planificación cuidadosa permite atender diversas habilidades y estilos de aprendizaje, favoreciendo así una dirección personalizada. De ahí que la ejecución efectiva de estrategias requiere de la capacidad del docente para involucrar activamente a los alumnos, promover su participación y organizar un ambiente propicio para el aprendizaje. Igualmente, Graffe (2002), sostiene que una GP exitosa involucra la utilización de distintas metodologías, adaptadas a las necesidades particulares de cada alumno, lo que contribuye a un aprendizaje significativo. Además, enfatiza que la evaluación continua y formativa constituye otro componente fundamental de la gestión porque permite un seguimiento permanente del proceso educativo.

De lo anterior se deduce, que la gestión pedagógica es el conjunto de acciones estratégicas y organizativas que desarrollan los docentes y equipos directivos para garantizar procesos de enseñanza y aprendizaje efectivos, pertinentes y contextualizados. Según Garavito et al. (2022) y Pérez et al. (2023), los procesos que conforman la gestión pedagógica son la planificación rigurosa del contenido curricular, el control y seguimiento de métodos pedagógicos efectivos y la evaluación continua de los procesos de enseñanza y aprendizaje. A continuación se describen cada uno de ellos (Figura 1):


Figura 1: Procesos de la gestión pedagógica.

Fuente: Elaboración propia (2025).

Por su parte, el rendimiento académico constituye un reflejo de los resultados obtenidos por los alumnos en su proceso formativo, expresado en la adquisición de conocimientos y habilidades a lo largo de su capacitación. En esta línea, Estrada (2018), sostiene que el rendimiento funciona como un indicador del éxito educativo, en tanto que un desempeño sobresaliente se asocia con mayores oportunidades de éxito tanto en los estudios como en la vida personal y profesional. Su evaluación se realiza a través de diversos métodos, entre los cuales destacan las calificaciones, las pruebas estandarizadas y las evaluaciones de desempeño.

En este sentido, Demarchi (2020), indica que las calificaciones, son un mecanismo que le permite cuantificar el rendimiento de los alumnos durante las actividades y exámenes. Por el contrario, las pruebas estandarizadas, brindan una referencia comparativa en todo el país o la región y las evaluaciones de desempeño, evalúan cómo se aplica los conocimientos adquiridos en situaciones de la vida real.

De acuerdo, Giraldo y Serrano (2021), el progreso de los estudiantes debe ser monitoreado de manera constante con la finalidad de identificar las fortalezas y debilidades. Por ello, existe la necesidad que los profesores reciban el acompañamiento y la supervisión de los superiores, con la finalidad de fortalecer su desempeño. También, los autores subrayan la importancia de reconocer oportunamente las áreas que demandan mejora y de ofrecer una retroalimentación constructiva, que permita la adaptación continua de las metodologías de enseñanza que permitan optimizar el rendimiento estudiantil.

A nivel internacional, la gestión pedagógica juega un papel decisivo en la calidad educativa cuando se fundamenta en la autonomía docente, liderazgo colaborativo y el uso inteligente de datos. Así lo plantea la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (2021), al destacar que estos elementos permiten adaptar la enseñanza a las realidades del contexto y responder a la diversidad del estudiantado con propuestas más significativas.

Finlandia es ejemplo de un modelo centrado en la confianza profesional hacia el docente, promoviendo su autonomía, formación continua y una evaluación formativa respetuosa del ritmo individual de los estudiantes. La gestión pedagógica allí se construye desde la colaboración, no desde la imposición, creando ambientes escolares más humanos y eficaces. De forma complementaria, Singapur ha apostado por una planificación curricular rigurosa, el fortalecimiento del talento docente y el uso estratégico de datos para tomar decisiones pedagógicas. Su enfoque está orientado al desarrollo temprano de habilidades cognitivas superiores, como el pensamiento crítico y la creatividad.

Por su parte, Chacón (2014), destaca la importancia de la gestión pedagógica en los sistemas educativos a nivel mundial, enfatizando la necesidad de atender cada uno de los componentes esenciales de la práctica efectiva, los cuales contribuyen al desarrollo de las habilidades intelectuales de los alumnos. En esta misma línea, Pirela et al. (2022), proponen que los procedimientos educativos deben basarse en planes adecuadamente estructurados, los cuales integren de manera coherente todos los elementos de la práctica educativa, considerando las estrategias, materiales, contenidos y la evaluación del proceso.

Igualmente, Carbonell et al. (2021), enfatizan que los métodos educativos desempeñan un papel crucial en el desarrollo de los países, ya que impulsan la transformación social, fomentan el progreso, facilitan la incorporación de tecnologías y avances científicos, y promueven habilidades útiles para la vida. Por ello, la educación debe ser holística porque en el futuro los alumnos serán parte de la sociedad y necesitan desarrollar competencias para desarrollarse armónicamente en su entorno.

En este sentido, Carrizo et al. (2020), destacan la importancia de estudiar los procedimientos de enseñanza de los profesores dentro de su GP, ya que esta responsabilidad recae directamente sobre ellos. Así, una planificación adecuada posibilita el logro de los objetivos cuando se centra en el desarrollo integral de los alumnos, y no solo en la transferencia de información, sino también en la motivación para el aprendizaje y en la contextualización del contenido. Este enfoque fomenta la participación directa de los alumnos en su propio proceso de aprendizaje.

Por su parte, Carbonell et al. (2021) destacan que, en Latinoamérica, la gestión pedagógica cumple un rol esencial en el logro académico de los estudiantes. Sin embargo, su aplicación no es uniforme; varía significativamente según las políticas, prioridades y realidades de cada sistema educativo. En este marco, Paguay (2020) subraya la importancia de una planificación centrada en el estudiante, orientada a favorecer la construcción activa del conocimiento y a responder a las verdaderas necesidades del aprendizaje.

Por otro lado, E. Martínez et al. (2022) enfatizan que uno de los pilares fundamentales de una gestión pedagógica efectiva es el compromiso con la calidad educativa y el acceso equitativo a la educación. No obstante, advierten que en países como Perú, este ideal se ve afectado por limitaciones estructurales, como la escasez de recursos, infraestructura escolar deficiente y las profundas brechas socioeconómicas, factores que dificultan la implementación de prácticas pedagógicas de alto impacto. Además, la limitada disponibilidad de recursos educativos, formación insuficiente de los profesores y las condiciones precarias de capacitación impactan negativamente en el rendimiento de los alumnos.

Además, Gómez et al. (2022), argumentan que la GP también se ve influenciada por la política educativa local. Los cambios en las metodologías, planes de estudio y las evaluaciones escolares pueden generar ajustes en los mecanismos de control a nivel escolar. En este contexto, es necesario la adaptación de la política educativa y las prácticas pedagógicas al entorno del aula para mejorar el desarrollo institucional y, en última instancia, el rendimiento de los alumnos.

Por su parte, López (2016), subraya que la diversidad cultural y lingüística en América Latina añade un elemento adicional de complejidad a la GP. En este sentido, la adaptación de las estrategias a las características culturales y lingüísticas propias de cada contexto es fundamental para promover un aprendizaje significativo. Asimismo, destaca la importancia de incluir modalidades interculturales y bilingües, especialmente en comunidades indígenas, de manera de asegurar que la educación sea inclusiva y respete la diversidad.

A la par, Acosta y Finol (2024), señalan que el uso de las tecnologías y la inteligencia artificial también juegan un papel importante en la GP en la región. Por ello, es necesaria la integración eficiente de estas herramientas en la educación, así como la formación adecuada de los profesores en el uso de ellas, para optimizar el RA de los estudiantes.

Por otro lado, Acosta y Barrios (2023), señalan que la GP en Venezuela, debe fortalecer el RA de los alumnos y requiere la articulación de una estrategia educativa bien estructurada. Por ello, es necesario la adaptación del currículo a la realidad de los alumnos, de allí la importancia que los profesores realicen capacitaciones continuas para mantenerse actualizados. De igual manera, deben aplicar evaluación contextualizada ya que es una herramienta formativa que proporciona retroalimentación, permitiendo ajustar las estrategias de aprendizaje de manera dinámica.

Igualmente Acosta (2025), sostiene que es esencial utilizar recursos educativos sólidos y la integración de la tecnología para enriquecer las prácticas de aprendizaje. Su objetivo es no solo desarrollar habilidades cognoscitivas, sino también fortalecer las habilidades socioemocionales y promover la cooperación entre los padres, representantes y la comunidad educativa, creando un ambiente que fomente tanto el conocimiento como el bienestar emocional de los alumnos.

La carencia de estos recursos ha dado lugar a un bajo rendimiento en diversas escuelas nacionales, ya que la gestión educativa de los docentes se limita al cumplimiento de los requisitos mínimos determinados por las instituciones, sin fomentar la innovación ni la creatividad en el entorno escolar. Según Prieto et al. (2022), esta limitación no incentiva a los estudiantes a involucrarse activamente en su aprendizaje, lo cual significa que no se les motiva a aplicar sus conocimientos para resolver problemas tanto dentro del ambiente escolar como en el entorno donde se desenvuelven. El problema de la gestión no se circunscribe exclusivamente a los procesos administrativos, sino que también abarca la motivación de los alumnos y su proceso de aprendizaje.

En este contexto, Puche y Acosta (2024), señalan que restringir la GP a la simple ejecución de lo que las instituciones deben hacer conduce a una administración puramente formal. Por ello, es esencial conocer como los profesores aplican los procesos de planificación, control y la evaluación con el fin de realizar sugerencias que permitan mejorar el desempeño de los alumnos y evaluar la eficiencia y los logros alcanzados en el proceso educativo. En consecuencia, la gestión debe centrarse en fomentar las habilidades de los alumnos, así como en evaluar de manera sistemática la efectividad de los métodos implementados.

En este sentido, se ha observado que a pesar de los avances tecnológicos y de las nuevas demandas que impone el mundo actual, en las instituciones de educación media, en Maracaibo, Venezuela, siguen aferradas a formas tradicionales de gestión pedagógica. Se continúa enseñando como si el entorno no hubiese cambiado, desconectando el aprendizaje de la realidad del estudiante. Esta situación podría estar afectando el rendimiento académico, ya que no se aprovechan metodologías activas e innovadoras que despierten el interés, fomenten el pensamiento crítico y preparen para los retos del presente. Por eso, resulta necesario analizar cómo se está gestionando la enseñanza en esta institución y comprender cómo dicha gestión influye, o no, en el desempeño escolar de los estudiantes.

El problema subyacente puede atribuirse a las deficiencias en los procesos de planificación, control y evaluación implementados por los profesores, los cuales impactan directamente en su desempeño y, por ende, en el rendimiento de los alumnos. Como consecuencia, se ha observado un creciente nivel de desmotivación y un bajo rendimiento académico en los alumnos, junto con una capacidad limitada para procesar adecuadamente la información que reciben.

Esta situación se origina en un enfoque de enseñanza excesivamente centrado en la memorización, lo que limita el desarrollo real de competencias y dificulta el cumplimiento de los propósitos formativos establecidos en el proyecto educativo. En lugar de promover una comprensión profunda, se prioriza la repetición de contenidos, lo que empobrece la experiencia de aprendizaje y reduce su impacto en la formación integral del estudiante. Por lo anterior, el estudio tuvo como propósito analizar gestión pedagógica para el fortalecimiento del rendimiento académico en los estudiantes de educación media de una Unidad Educativa Nacional en Maracaibo, Venezuela.


Metodología

El estudio se desarrolló bajo un paradigma interpretativo, orientado a construir una descripción detallada y significativa de la realidad observada, es decir, a abordar el objeto de estudio de manera clara, reflexiva y personal. El procedimiento empleado se caracterizó por su rigor metodológico, lo que permitió comprender las actitudes, comportamientos y pensamientos de los sujetos vinculados con el fenómeno analizado, en este caso, la gestión pedagógica y el desempeño académico de los estudiantes de educación media. De acuerdo con Hernández y Mendoza (2023), el enfoque cualitativo reconoce que la realidad es dinámica, multifacética y centrada en el comportamiento humano, prácticas sociales, comprensión y la construcción de significados, lo cual fomenta relaciones democráticas y comunicativas entre los investigadores.

El método seleccionado para el estudio fue el fenomenológico, según M. Martínez (2014), está orientado a explorar la realidad a partir de la experiencia individual y la interpretación subjetiva de dicha experiencia. Este no se limita a una simple reflexión, sino que actúa como un medio para revelar las dimensiones profundas del pensamiento formativo y educativo. En caso del diseño metodológico, se trató de un estudio no experimental, ya que se observó el fenómeno en su entorno natural, sin intervenir ni manipular variables.

El escenario donde se realizó el estudio fue una Unidad Educativa Nacional de la Parroquia Juana de Ávila, municipio Maracaibo, en el estado Zulia, Venezuela. Por motivos éticos y metodológicos, en el presente estudio se omite el nombre del liceo en donde se desarrolló el estudio, tal decisión fue fundamentada en la necesidad de mantener la confidencialidad y el anonimato de la población investigada, puesto que, dado la reducida cantidad, mencionar el nombre de la institución podría proporcionar la identificación y posibles problemas al personal. Con este mecanismo, se da cumplimiento de los principios éticos inherentes a la investigación científica en el área educativa.

Los informantes clave del estudio fueron ocho docentes de educación secundaria que impartían clases a la mención ciencia y tecnología, seleccionados mediante un muestreo por conveniencia. Para su inclusión, se consideraron varios criterios: ser maestros en ejercicio durante el periodo de investigación, estar asignados al primer año de educación secundaria, pertenecer a la unidad educativa objeto de estudio, tener al menos dos años de experiencia profesional y participar de manera voluntaria tras otorgar su consentimiento informado.

Para la recopilación de la información, se empleó la técnica de entrevista semiestructurada, la cual permitió establecer una comunicación cara a cara entre los investigadores y los participantes, favoreciendo una comprensión profunda de las percepciones y experiencias relatadas. Como instrumento, se utilizó un guion de entrevista compuesto por nueve preguntas clave, diseñadas para abordar los aspectos centrales del estudio y profundizar en la comprensión de las categorías analizadas.

Posteriormente, la información recopilada fue procesada mediante el programa especializado en el análisis de estudios cualitativos ATLAS.ti. Esta herramienta facilitó la organización de los datos, la codificación de experiencias y significados, la creación de categorías y temas, visualización de redes semánticas, y finalmente, la obtención de resultados interpretativos relevantes para la investigación.


Resultados

Para lograr los resultados del estudio, se tomó en cuenta la perspectiva de la enseñanza y las teorías consultadas para la interpretación de los hallazgos. Este proceso se materializó mediante un método basado en un triángulo interpretativo, que centró el análisis en los criterios de los profesores, la visión de los autores y los argumentos de los investigadores. El análisis de las entrevistas realizadas a los profesores permitió profundizar en los procesos vinculados con la gestión pedagógica y su relación con los logros académicos de los alumnos. Finalmente, se presentaron las categorías emergentes organizadas en la red semántica derivada del proceso de codificación (Figura 2).

Los procesos de la gestión pedagógica, según la opinión del profesorado, son la gestión del aula, que es considerada clave para impulsar de forma notable el progreso completo de la enseñanza. Los docentes señalaron que, al preparar el plan de estudios, este tenía que estar bien armado y sopesar con detalle tanto los temas a tratar como los métodos de enseñanza y los materiales de apoyo, puesto que dichos componentes son el pilar de una instrucción efectiva. Igualmente, indicaron que la planificación de clases se debe orientar a la formulación de actividades que permiten personalizar el aprendizaje y la experiencia educativa según las necesidades del estudiantado.

Asimismo, subrayaron que la evaluación se concibe como un proceso esencial, mediante el uso de diversas herramientas y técnicas para valorar el progreso y desempeño de los alumnos, proporcionando así una visión clara de la evolución académica de los alumnos. La consideración de los distintos estilos de aprendizaje refuerza la importancia de la adaptación a la diversidad, garantizando la atención a las necesidades particulares de los alumnos.

Figura 2: Procesos de la gestión pedagógica.

Fuente: Elaboración propia (2025).

También, subrayaron que la gestión académica pone especial énfasis en el desarrollo profesional, incentivando la formación continua como vía para fortalecer las competencias pedagógicas. En este sentido, la orientación educativa adquiere un rol fundamental, ofreciendo apoyo e instrucciones que favorecen tanto el crecimiento académico como personal del alumnado. Asimismo, indicaron que la adaptación de las estrategias de enseñanza se torna indispensable para mantener un ambiente de aprendizaje efectivo, caracterizado por la participación activa y el respeto mutuo. Además, resaltaron la importancia de establecer canales de comunicación efectivos con los padres y representantes, como mecanismo para informar sobre el progreso escolar y fortalecer los vínculos entre la escuela y el hogar.

Igualmente, señalaron la importancia de la integración de las tecnologías educativas porque sirven de apoyo tanto para la enseñanza como para el aprendizaje. Su relevancia se centró en hacer más fácil el acceso a la información, impulsar metodologías participativas y dar respuesta a las variadas necesidades de los alumnos, sobre todo en lugares donde los recursos de siempre escaseaban. Además, destacaron la importancia de la orientación educativa que es el apoyo continuo que brindan los profesores con el propósito de dirigir a los estudiantes en su progreso académico, individual y colectivo. Su rol resulta fundamental en la evitación de peligros, en la elección de futuras profesiones y en la consolidación de la relación colegio-hogar.

Otro aspecto esencial fue el control, que consiste en la monitorización y valoración de los procedimientos educativos y de gestión. La trascendencia de esto radicó en garantizar la consecución de las metas de la institución, identificar puntos débiles y concebir programas de optimización que beneficiasen el desempeño del alumnado. También, se indicó la importancia de la identidad cultural ya que es necesario valorar y difundir las tradiciones propias de los alumnos. Al tenerla presente en la gestión escolar, se puede consolidar la identificación con el entorno, el aprecio por la pluralidad y la inclusión de conocimientos de los programas académicos.

Finamente, la adaptación a la diversidad, lo que implica modificar las estrategias, contenidos y metodologías según las diferentes características, ritmos y estilos de aprendizaje de los alumnos. Esta subcategoría mostró la habilidad de la gestión pedagógica para atender de forma equitativa y justa la diversidad presente en el aula. La inclusión, que asegurar el derecho a recibir una educación de calidad para todos los alumnos, sin ningún tipo de discriminación. En la investigación, la inclusión se reflejó en iniciativas para eliminar obstáculos físicos, actitudinales y pedagógicos que impedían la participación completa de determinados grupos. De este modo, todos estos procesos interactúan de manera armónica para consolidar un ambiente educativo propicio que favorezca el éxito académico de los estudiantes (Figura 3).

Figura 3: Mecanismos de la gestión pedagógica.

Fuente: Elaboración propia (2025).

La red semántica revela los mecanismos de la gestión pedagógica, según lo expresado por los profesores el diseño de actividades significativas es crucial para fomentar las vivencias educativas que resonaran con la realidad de los alumnos y los llenen de entusiasmo, dado que así se logra que se involucren de lleno y se impulsen la generación de saberes prácticos y permanentes. Además, los profesores entrevistados señalaron que la organización del aula es esencial y los recursos deben estar ordenados en el lugar correcto, también, se deben establecer reglas bien definidas y trabajo en equipo, lo cual genera un entorno tranquilo y eficaz para el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Igualmente, los profesores indicaron que la diferenciación instruccional es crucial para moldear la forma de enseñar según cómo aprenden los chicos, notando que cada uno tiene su propio ritmo, manera de entender las cosas y habilidades. Además, señalaron que la gestión de tiempo en clase es fundamental para lograr lo que se busca en la educación. Los maestros dijeron que, si se planea bien, se pueden hacer las cosas sin correr ni desperdiciar minutos.

Los participantes hicieron hincapié en la relevancia de emplear recursos diversos, ya sean tangibles o electrónicos, que se ajustaran a los requerimientos del grupo y ampliar la asimilación de los temas presentados. Los encuestados recalcaron que sostener una comunicación transparente, comprensiva y frecuente con los estudiantes simplificaba la interpretación de las indicaciones, consolidaba la conexión educativa y perfeccionaba el ambiente en la escuela. Finalmente, indicaron que es necesario establecer propósitos, reglas y parámetros desde el principio, porque ayuda a guiar la conducta de los alumnos y a fomentar un pacto mutuo para alcanzar el éxito académico (Figura 4).

Figura 4: Elementos que inciden en el rendimiento académico.

Fuente: Elaboración propia (2025).


En el caso de los elementos que inciden en el rendimiento académico, los profesores señalaron que se deben utilizar estrategias de enseñanza dinámicas, colaborativas y adaptadas al entorno ya que tienen un impacto tanto en cómo los alumnos asimilan los contenidos de las materias y en sus ganas de aprender. Asimismo, los informantes hicieron hincapié en que el respaldo de la familia, el control de los deberes y el cariño son elementos clave en los resultados escolares, sobre todo cuando las cosas no son fáciles.

Asimismo, los profesores señalaron que la importancia de las políticas institucionales, porque se establecen normativas internas, los planes de mejora educativa y las acciones de liderazgo institucional que tienen un impacto directo en la calidad del proceso pedagógico y en los logros de aprendizaje. Además, sobre la gestión del ambiente escolar, indicaron que un clima escolar positivo, fundamentado en el respeto, la convivencia y la organización, favorece el desarrollo académico al disminuir los factores de distracción y conflicto. Finalmente, los docentes expresaron que elementos del entorno escolar como la seguridad, el acceso a servicios básicos y la estabilidad económica, influyeron significativamente en la asistencia, el compromiso y el rendimiento de los estudiantes (Figura 5).

Figura 5: Estrategias para el rendimiento académico.

Fuente: Elaboración propia (2025).

En relación con las estrategias que inciden en el rendimiento académico, emerge la diferenciación pedagógica, que según los profesores consultados consiste en adaptar la enseñanza a los ritmos y estilos de aprendizaje de cada alumno permitió atender la diversidad en el aula y potenciar el desarrollo individual, mejorando así el rendimiento académico. Según los informantes, las estaciones de aprendizaje facilitan la organización de actividades simultáneas en distintos espacios, promoviendo la autonomía, el trabajo por niveles de competencia y la participación activa de los alumnos.

Asimismo, los participantes señalaron la importancia de los proyectos colaborativos, ya que trabajar en equipo en torno a objetivos comunes fortalece las habilidades como la comunicación, responsabilidad compartida y la aplicación práctica del conocimiento, lo que impactó positivamente en el desempeño escolar. También, señalaron que los debates planificados, permiten el desarrollo del pensamiento crítico, la argumentación y la expresión oral. Los informantes indicaron que esta estrategia incentivó la reflexión y el análisis, contribuyendo al aprendizaje profundo.

Finalmente, indicaron que es necesario aplicar estrategias como el aprendizaje basado en problemas en situaciones reales para resolver retos ya que favorece la investigación, toma de decisiones y la aplicación de conocimientos en contextos significativos, elevando el rendimiento académico. Asimismo, los informantes indicaron que la integración de las tecnologías dinamiza las clases, facilita el acceso a contenidos diversos y fortalece las competencias tecnológicas, lo que permite a los alumnos aprender de forma más autónoma y eficiente.


Discusión

Los hallazgos obtenidos reflejan que el profesorado otorga un papel central a la gestión pedagógica; en este sentido, Garavito et al. (2022), señala que la GP eficaz se fundamenta en la planificación, el control y la evaluación centrados en las necesidades del estudiantado. En este estudio los docentes de Unidad Educativa Nacional en Maracaibo, que fueron entrevistados, coincidieron con esta perspectiva al otorgar un rol central a la GP como motor del progreso académico de los estudiantes. En consonancia con lo establecido por Carrizo et al. (2020), los docentes subrayaron la importancia de estructurar el plan de estudios con criterios pedagógicos claros, que integre no solo contenidos y materiales, sino también estrategias adaptadas a la diversidad de estilos de aprendizaje. Asimismo, se valoró la evaluación como un proceso formativo, tal como lo destaca Graffe (2002), al señalar su utilidad para monitorear avances y ajustar metodologías.

Por su parte, Giraldo y Serrano (2021), sostienen que la orientación educativa, acompañada de retroalimentación continua y supervisión docente, fortalece tanto el desarrollo cognitivo como socioemocional. Esta visión fue compartida por los profesores, quienes conciben la GP como un proceso integral que trasciende el aula, articulándose con la familia mediante una comunicación efectiva, aspecto también subrayado por Pérez et al. (2023), como clave para fortalecer el vínculo escuela-hogar.

Igualmente, Acosta y Finol (2024), argumentan que la tecnología educativa permite diversificar metodologías y superar limitaciones materiales. En este sentido, los docentes reconocieron su valor como herramienta para ampliar el acceso a la información y enriquecer los procesos de enseñanza. Igualmente, destacaron la importancia del control como mecanismo para evaluar, corregir y asegurar el cumplimiento de metas institucionales, alineándose con el planteamiento de Chacón (2014), sobre la función de la gestión en la mejora de la calidad del aprendizaje.

Por su parte, López (2016), enfatiza la necesidad de atender la diversidad mediante enfoques interculturales y bilingües. Los resultados reflejan que los docentes asumen con compromiso la inclusión, adaptando la enseñanza a las características individuales de sus estudiantes. Asimismo, se valoró la promoción de la identidad cultural como medio para fomentar pertenencia, inclusión y respeto a la pluralidad, en sintonía con Carbonell et al. (2021), quienes relacionan estos elementos con el desarrollo integral de las sociedades.

Igualmente, Moreira y De la Peña (2022), sostienen que la GP debe adaptarse a los cambios sociales y globales. En línea con esta postura, los hallazgos muestran que la GP, cuando es sólida y contextualizada, impacta positivamente en el rendimiento académico (RA). En consonancia, Acosta y Barrios (2023), refuerzan esta idea al proponer que, en Venezuela, la GP debe diseñarse estratégicamente para responder a los desafíos estructurales del sistema educativo nacional.

Además, Garavito et al. (2022), señalan que una GP orientada a fines formativos debe contemplar las particularidades del grupo. En este estudio, los profesores afirmaron que el diseño de actividades significativas, contextualizadas y participativas promueve el compromiso del alumnado y favorece aprendizajes duraderos. Esta visión se complementa con la de Carrizo et al. (2020), al resaltar la necesidad de planificación intencionada que considere diversos ritmos de aprendizaje, fortaleciendo así la calidad educativa.

Asimismo, Graffe (2002), defiende la diferenciación instruccional como base de una GP adaptativa. Los docentes manifestaron que cada alumno aprende de forma distinta, por lo que es indispensable una metodología flexible. Por su parte, Pérez et al. (2023), subrayan que una adecuada distribución del tiempo en clase contribuye al logro de objetivos sin precipitación, idea reiterada por los participantes al destacar la importancia de planificar y evaluar constantemente.

En este sentido, Giraldo y Serrano (2021), destacan el monitoreo continuo y la retroalimentación como prácticas esenciales. En consonancia, los profesores valoraron el uso de recursos físicos y digitales como elementos que enriquecen la experiencia educativa y amplían las posibilidades de comprensión. Igualmente, Chacón (2014), advierte que una GP efectiva debe considerar factores cognitivos y afectivos; los participantes coincidieron al señalar la importancia de una comunicación clara y constante con el estudiantado para fortalecer el vínculo pedagógico.

Asimismo, Moreira y De la Peña (2022), proponen implementar reglas y objetivos desde el inicio del año escolar para orientar la conducta estudiantil. En esta línea, los docentes valoraron esta estrategia como promotora del orden y del compromiso colectivo. Por su parte, Acosta y Barrios (2023), agregan que, en contextos como el venezolano, la GP debe promover una evaluación contextualizada y fomentar la mejora continua a través de la formación docente.

En este sentido, Puche y Acosta (2024), advierten que limitar la GP a aspectos formales reduce su capacidad transformadora. En consecuencia, se reafirma que una gestión eficiente exige planificación, ejecución y evaluación permanente. Coincidiendo con Prieto et al. (2022), se señala que una GP mal estructurada disminuye la motivación estudiantil y limita la aplicabilidad de los aprendizajes en contextos reales.

Por su parte, Acosta y Finol (2024), destacan la relevancia del uso de tecnologías apropiadas, mientras que López (2016), enfatiza el respeto a la diversidad cultural. En este estudio, los docentes reafirmaron que una GP centrada en los estudiantes, inclusiva y tecnológicamente actualizada no solo mejora el RA, sino que también contribuye a la formación de ciudadanos críticos y comprometidos. Esta visión integral se alinea con los planteamientos de Gómez et al. (2022) y E. Martínez et al. (2022), quienes promueven una enseñanza adaptativa e inclusiva.

Asimismo, Garavito et al. (2022), plantean que la GP debe responder tanto a las necesidades del contexto como a las del alumnado. Los resultados de este estudio confirman que los docentes perciben la GP como un componente determinante del rendimiento académico, al facilitar estrategias contextualizadas, colaborativas y centradas en el estudiante. Carrizo et al. (2020) y Graffe (2002), coinciden en que la planificación cuidadosa y la evaluación formativa son indispensables para lograr aprendizajes significativos.

En este contexto, Giraldo y Serrano (2021), recuerdan que la GP debe integrar dimensiones didácticas, emocionales y tecnológicas. En este sentido, los profesores enfatizaron la importancia del afecto, estabilidad emocional y el acompañamiento familiar como factores esenciales del desempeño académico, particularmente en contextos adversos. Pérez et al. (2023) y Chacón (2014), refuerzan esta visión al destacar la necesidad de una práctica pedagógica flexible y en constante evolución.

Asimismo, E. Martínez et al. (2022) y Gómez et al. (2022), advierten que factores estructurales como la desigualdad social y la precariedad de servicios afectan el RA. Los profesores reconocieron que una GP efectiva requiere condiciones materiales mínimas y políticas públicas coherentes con la realidad escolar. En este contexto, la formación docente en tecnología se vuelve indispensable para cerrar brechas y garantizar la equidad.

Finalmente, se reconoce que en Maracaibo una gestión pedagógica centrada en la inclusión, la actualización tecnológica y el enfoque contextualizado representa una vía decisiva para mejorar el desempeño académico, superar barreras estructurales y formar sujetos comprometidos con la transformación de su entorno.


Conclusiones

Los hallazgos de este estudio expresan que una adecuada gestión pedagógica constituye un eje fundamental para el fortalecimiento del rendimiento académico estudiantil, al integrar de manera articulada la planificación, control, evaluación formativa, atención a la diversidad, el uso pertinente de tecnologías y la vinculación con las familias. Desde una perspectiva integral, se evidenció que los docentes entrevistados valoran la GP no como una tarea administrativa aislada, sino como un proceso dinámico que debe adaptarse a las transformaciones sociales, culturales y tecnológicas del entorno educativo.

En este contexto, el diseño de estrategias contextualizadas, el acompañamiento académico continuo, la promoción de la inclusión y el desarrollo de vínculos afectivos positivos con el estudiantado son elementos clave para garantizar experiencias de aprendizaje significativas. Además, se destaca que una GP sólida requiere de condiciones estructurales favorables, políticas educativas coherentes y formación docente constante. En el contexto de Maracaibo, estos aspectos se vuelven aún más relevantes ante las limitaciones materiales y los desafíos sociales, por lo que urge repensar la gestión pedagógica como un instrumento de transformación y justicia educativa.


Referencias

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