Universidad Politécnica Territorial de Mérida Kléber Ramírez, Mérida, Venezuela1
Fecha de recepción: 13/03/2025
Fecha de aceptación: 16/06/2025
Pág: 140 – 161
La formación docente universitaria tiene como objetivo proporcionar herramientas
académicas, humanistas, tecnológicas, científicas, ambientales, culturales y sociales
que permitan al equipo de profesores desarrollar las competencias académicas
y pedagógicas de enseñanza aprendizaje universitario para hacer el desarrollo
profesional que necesita el siglo XXI y sus grandes retos. El objetivo de este
ensayo es presentar un plan de formación docente universitario instaurado en
la Universidad Politécnica Territorial de Mérida Kléber Ramírez (UPTMKR),
para formar docentes que sean capaces de transformar los escenarios educativos
universitarios desde su participación renovadora, académicas y pedagógica. Este
Plan de Formación es creado como un subsistema educativo universitario para
docentes para desarrollar los Programas Nacionales de Formación (PNFs) que se
gestionan en la institución. Se establece en tres fases: Formación Inicial, Formación
Avanzada y Formación Permanente, desarrollándose cada propuesta basada en los
principios de desarrollo profesional docente, calidad académica, contextualización
del rol del docente en la institución y el territorio y la producción de Investigación
y Desarrollo (I+D) de la Universidad.
Palabras clave: formación docente universitaria, gestión educativa, planificación
universitaria, universidades politécnicas territoriales venezolanas.
University teacher training aims to provide academic, humanistic, technological,
scientific, environmental, cultural and social tools that allow the team of teachers to
develop the academic and pedagogical competencies of university teaching-learning
to carry out the professional development that the 21st century and its great
challenges need. The objective of this essay is to present a university teacher
training plan established at the Territorial Polytechnic University of Mérida
Kléber Ramirez (TPUMKR), to train teachers who are capable of transforming
university educational scenarios from their renewing, humanistic and pedagogical
participation. This Training Plan is created as a university educational subsystem
for teachers to develop the National Training Programs (NTPs), that are managed
in the institution. It is established in three phases: Initial Training, Advanced
Training and Permanent Training, each proposal being developed based on the
principles of teacher professional development, academic quality, contextualization
of the teacher’s role in the institution and the territory and the production of
Research and Development (R+D) of the University.
Key words: university teacher training, educational management, university
planning, venezuelan territorial polytechnic universities.
Esta obra está bajo licencia CC BY-NC-SA 4.0
Este documento se centra en la formación docente en las Universidades Politécnicas
Territoriales (UPT) de Venezuela, particularmente en la UPT del Estado Mérida Kléber
Ramírez (UPTMKR). Resalta la complejidad de la formación de los docentes universitarios
para cumplir con las necesidades del entorno educativo y la sociedad. Se enfatiza la necesidad
de un enfoque crítico y reflexivo en la gestión académica, que integre la evolución y pertinencia
ante el dinámico contexto social.
Desde una perspectiva teórica, se exploran diferentes modelos de formación que enfatizan
la importancia de un conocimiento pedagógico crítico y el aprendizaje continuo. La
formación integral del docente es vista como fundamental para el desarrollo de ciudadanos
comprometidos, aportando a la calidad de la educación y el progreso social. Las conclusiones
resaltan la relevancia de un modelo de formación flexible y actualizado, que articule la
teoría con prácticas efectivas y que fomente el desarrollo profesional constante, preparando
a los docentes para enfrentar los desafíos del contexto educativo y las exigencias sociales
contemporáneas. Se comprende que, en la actualidad el hecho de ejercer la profesión docente en
cualquier nivel del sistema educativo venezolano, es un desafío complejo, junto a una continua
revisión y transformación dinámica, pues establece exigencias más allá del conocimiento
profundo del área o disciplina profesional obtenida.
La investigación reconoce que la formación docente debe ser un proceso continuo, que
se organice en tres fases: Inicial, Avanzada y Permanente. Estas etapas están destinadas a
fortalecer la capacidad de los profesores para adaptarse a nuevas metodologías y tecnologías,
asegurando que su práctica pedagógica esté alineada con las necesidades actuales de los
estudiantes y de la sociedad. Ante este planteamiento, se abordan los fundamentos teóricos
de la formación docente universitaria en la Universidad Politécnica Territorial de Mérida
Kléber Ramírez (UPTMKR) como escenario de estudio, enfatizando la importancia de la
teoría pedagógica, el pensamiento complejo, y su aplicación práctica para mejorar la calidad
educativa. La metodología de formación docente en tres fases: inicial, avanzada y permanente,
cada una diseñada para fomentar el crecimiento profesional y adaptarse a los cambios sociales
y tecnológicos.
Por tal razón, se considera esencial que los docentes universitarios se conviertan en agentes
de transformación, capaces de redefinir sus prácticas educativas dentro de la gestión académica
en la formación profesional. Además, que se responde a la pertinencia social de los Programas
Nacionales de Formación (PNFs), destacando el papel del docente en el proceso educativo
y su impacto en la comunidad con los proyectos socio comunitarios y territoriales, a fin de
contribuir con el desarrollo del país. Según el resumen presentado al principio del párrafo, el
objetivo fundamental del presente ensayo es ofrecer una reflexión sobre el proceso de formación
del docente universitario en la Universidad Politécnica Territorial del estado Mérida Kléber
Ramírez (UPTMKR), para formar docentes que sean capaces de transformar los escenarios
educativos universitarios desde su participación renovadora, humanística y pedagógica.
La formación de los docentes universitarios en el caso que compete, como es en las
Universidades Politécnicas Territoriales, es mucho más compleja, ya que debe responder a las
necesidades profesionales y del desarrollo de la sociedad en la que está inmersa la universidad,
para responderle con pertinencia y conocimiento actualizado. Desde esta visión, los docentes
constituyen un factor preponderante para el logro de un sistema educativo universitario de
calidad, y en este sentido, su formación debe ser motivo de análisis, reflexión, estudio y diseño
propositivo, en correspondencia con la realidad educativa, considerando las condiciones del
territorio y el momento histórico en que esta se desarrolla. De acuerdo a lo afirmado, Levy
y Morandi (2022), exponen que la labor de enseñar reivindica persistentemente disponer de
componente de la comunicación y problematización de opiniones, reflexiones y deliberaciones
concernientes a la enseñanza, “que no emergen del saber conceptual, sino que constituyen el
conocimiento pedagógico, un conocimiento que resulta fundamental en la tarea de enseñar” (p.
11).
Del mismo modo, Según Vargas (2021), concluye en su estudio, que la formación docente:
... se constituye en un proceso, necesario para garantizar la adecuada preparación
de los profesionales en las universidades. Esta demanda en los momentos actuales
está condicionada por un auge creciente de la matrícula, el cambio de estrategias
de formación ante las nuevas necesidades de sistematización del conocimiento, que
cada vez se renueva con mayor velocidad y complejidad (p. 1).
Lo cual, puede dilucidar la presencia de las transformaciones y cambios en el escenario
social y educativo de las UPT, que han mostrado el interés de utilizar alternativas para cubrir
la planta docente con profesionales que en su momento, no estarían capacitados para cumplir
con la actividad docente universitaria, frente a los requerimientos de métodos de la indagación
como una exigencia de nuevas tareas que, dentro de las corrientes didácticas de planificación,
investigación o de evaluación requiere asumir nuevos roles ante la complejidad del proceso
formativo, según lo aportado por De la Cruz (2000) y Addine (2004).
Para contribuir con la formación del docente universitario que responda a las exigencias del
contexto, se reivindica la aplicación de un enfoque novedoso y en constante actualización, que a
su vez considere las condiciones culturales, sociales, históricas de la región donde está ubicada
dicha institución. Por eso Castillo et al. (2016), establecen que para lograr dicho encargo se
deben considerar enfoques y modelos muy específicos de la formación docente universitaria, en
virtud que:
El aprendizaje es la adquisición de conocimientos que generan cambios de manera
individual o colectiva. Visto así, el conocimiento es adquirido de manera continua
tanto al interior como al exterior de la institución. Asimismo, en la sociedad del
conocimiento es esencial tener acceso, usar y comunicar la información, así como
utilizar de manera adecuada el tiempo y plantearse un aprendizaje constante (p. 9).
En esta interesante trama, el subsistema de educación universitaria es concebido como un
conjunto de instituciones y procesos que tienen la responsabilidad de actualizar y desarrollar el
talento humano necesario para el impulso al progreso de nuestro país, considerando el ejercicio
del pensamiento crítico reflexivo, inmersos en procesos de aprendizaje continuo. Así como, de
la formación integral a lo largo de toda la vida con el fin de desarrollar valores académicos
y sociales de acuerdo con las necesidades reales del entorno social. Esto, lo expresa la Ley
Orgánica de Educación (2009) en los artículos 32 y 33 en los que se da relevancia a la formación
de ciudadanos sensibles y comprometidos con nuestro país.
En este sentido, los profesores universitarios han de responder a este mandato legal, siendo
que en su mayoría están formados con un evidente signo académico, demandan una compacta
formación y de condiciones que admitan desenvolverse ante una práctica formativa que se
respalda, a consecuencia de la política inclusiva, en la relación procesos, matricula y calidad,
como bien hace mención Quiñonez (2020). De manera tal que, el desarrollo actual de la sociedad
venezolana se está haciendo más apresurado en la creación del discernimiento disciplinar, como
del acceso al equivalente saber, lo que favorecerá permutaciones de flexibilidad de aplicación en
los métodos de formación docente, como también mencionan Castillo et al. (2016), cuando se
refieren al conocimiento tanto científico como tecnológico:
Para hablar del desarrollo de una sociedad hay que analizar la vida de quienes la integran, que no puede considerarse que hay éxito económico sin tener en cuenta la vida de los individuos que conforman la comunidad. El desarrollo es entonces el desarrollo de las personas de la sociedad. Por este motivo define concretamente: El desarrollo es un proceso de expansión de las capacidades de que disfrutan los individuos (p. 18).
... así como el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación permitirán un desarrollo más acelerado del conocimiento y del acceso al mismo, lo que contribuirá a cambios de flexibilidad en los procesos de formación y mayor grado de interacción e intercambio entre las comunidades académicas lo que coadyuvará en el mejoramiento de la calidad educativa (p. 13).
Es por estas razones, que se requiere de investigaciones y de acciones permanentes que den respuesta dentro del quehacer pedagógico actual, a la problemática de la formación docente.
En el marco de la perspectiva teórica, se describe el interés por la generación de un plan de formación que considera diferentes perspectivas sobre varios modelos de formación docente (Arredondo et al., 1989; Díaz, 2013; Imbernón, 2011; Medina, 1999; Torelló, 2011), para acercarse como modelo crítico social, que discurre sobre los grandes retos para la educación universitaria venezolana, en el caso particular de la UPTMKR, a fin de asegurar y garantizar el derecho a la educación con calidad, pertinencia y equidad social. En la presente investigación se discute el plan de formación del docente, puede estar
Los fundamentos teóricos de la formación docente universitaria están circunscritos en
aspectos simbólicos y el pensamiento complejo, que permiten explicar e interpretar la
construcción y estudio del saber disciplinario en la formación profesional, colocando en el
centro del debate de la teoría educativa, sus contextos, el discurso y de las reglas de desarrollo,
producción y uso.
A partir de lo cual, surge la interrogante, ¿La validez de esta teoría está determinada
por sus resultados, por lo que se hace, lo que se produce y por cómo puede aplicarse? las
respuestas al respecto conducen a si la trascendencia de cualquier teoría educativa aplicada
a la UPTMKR, se determina por su pertinencia o utilización práctica con la posibilidad
de abordar, acompañar, controlar y orientar la gestión educativa del docente universitario;
situación esta que indudablemente demandan los Programas Nacionales de Formación (PNFs),
para el progreso y gestión académica de las UPT. En el entendido que, el objetivo de la teoría
consiste en comprender y reflexionar sobre el conocimiento como un proceso de construcción
social, humano y humanizado, mediante el cual el ser humano se comprende a sí mismo,
comprendiéndose en relación y en colectivo y frente al mundo social ecológico en habita, según
lo planteado por Díaz (2013), al referir lo expresado por Carr (1996).
A partir de estas deferencias, la teorización forma parte del proceso de auto transformación
y de cambio social, en el que han de involucrarse los diversos hacer y acontecimientos
académicos en las UPT, a través del cual las personas se rehacen a partir de sí mismas y desde
su vida social; por eso lo transcendente de la teoría no está en pretender transformar al mundo,
sino en transformarse a sí mismo en primera instancia; lo cual atañe al docente, considerando
los valores, los cuales también, afectan los supuestos que estructuran la práctica educativa
cotidiana en el hecho formativo profesional, que conlleva a generar teoría de la praxis docente.
Dicha teoría, asume dos perspectivas: la primera desde la filosofía cuya orientación es de
tendencia fenomenológica, pues establece la vinculación teoría-práctica, en términos de la teoría
y significados que sustentan la práctica que subyace en la dinámica de aplicación curricular
de los PNFs; que, al reflexionarse sobre estos hechos, pueden transformarla. En cuanto a la
segunda, esta ocurre desde un punto de vista normativo, como el conjunto de formulaciones
que guían y delimitan la acción vinculante que asegura la relación teoría práctica, aun cuando
su constitución sea producto del rediseño crítico de la misma práctica, que a su vez la convalida
y justifica, generando nuevas aproximaciones teóricas.
Así entonces, el saber educativo se presenta como una construcción del ser humano que
vivencia los procesos inherentes a la formación docente, con una información organizada y
sistematizada, sin carácter de linealidad; donde la dinámica compleja de la actuación docente
contribuye a la elaboración y re elaboración del saber, como expresión de la cultura científica,
tecnológica y humanista de los contextos de actuación, a partir de las interacciones entre sus
componentes. Ante estas consideraciones, Díaz (2013) expone sobre los fundamentos teóricos
del saber, que los docentes generan “teorías que pueden contribuir con la constitución de una
base de conocimientos y este proceso representa un referente importante cuando se elaboran
los programas de formación” (p. 107); por ser expertos de teorías, ellos mismos construyen y
reconstruyen en la dinámica propia de su práctica educativa, en el proceso formativo profesional.
Acontecimientos éstos que, junto a la propia historia del docente, de sus prácticas
renovadoras, de los procesos didácticos como de aprendizaje, dentro del marco del conjunto
de relaciones epistémicas a partir de las expresiones intelectuales se suscitan, cuando en la
interacción participativa emerge una nueva realidad para ser dialogizada en el acto educativo
formativo. Creándose de esta manera, una conciencia multidimensional compleja que permite
comprender los saberes parciales existentes, donde la totalidad es la no verdad, ni menos que
sus partes integradas; ya que, la fundamentación del pensamiento complejo como parte de esta
teoría, se cimienta en tres principios: (a) el dialógico, (b) el de recursión y (c) el hologramático
(Morín, 1990 referido en Díaz, 2013).
Vistos de esta forma, los fundamentos epistemológicos en la formación docente, tienen como
objetivo modificar el pensamiento positivista de los docentes para ver, pensar y actuar en su
hacer cotidiano desde una postura inter y transdisciplinaria dentro de un modelo educativo
integracionista, de forma diferente e innovadora, que induzca a transformar el modelo educativo
universitario de la mano con los documentos rectores de los PNFs, para articular el proceso
educativo con la investigación, la auto capacitación y lograr con ello, mejores métodos de
enseñanza y construcción del conocimiento.
La enseñanza profesional del docente universitario desde esta perspectiva de la investigación,
permite el desarrollo de proyectos académicos, con unas mejores orientaciones epistémicas de
la educación, considerando los fundamentos ontológicos, para lograr la auto interiorización
de valores y saberes, mejorando así, situaciones formativas con autenticidad en el desarrollo
de su quehacer académico en convivencia armónica y en paz con el colectivo educativo,
proporcionando conocimientos al estudiante y con proyección en la dinámica cotidiana del
sistema educativo. Este modelo permitirá orientar la construcción y desarrollo del buen vivir,
respetando la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), la Ley Orgánica
de Educación (2009), el Plan de la Patria 2019-2025, para formar ciudadanos solidarios,
justos, equitativos, con principios, fines, criterios, premisas, valores, conceptos y contextos que
contribuyan a gestar una mejor calidad de vida, y con una visión contrastada del mundo para
explicar la naturaleza del hombre desde su saber y enseñanza.
Lo anteriormente expuesto, insta a la formación docente en la universidad por medio
de procesos participativos de construcción del conocimiento en colectivo, que conlleven a lo
que afirma Barrientos (2016), que se brinde oportunidades donde el profesor universitario
comprenda con claridad que, su rol formativo ocurre “para desarrollar seres humanos integrales,
inteligentes y con un profundo amor a la vida. Amar a la vida es amar el aprendizaje y ello
implica una expresión natural de la alegría de vivir” (p. 177). Lo cual se alcanza, con procesos
formadores desde la UPTMKR, dirigidos a los profesores universitarios, de la mano de docentes
colegas expertos formadores, con habilidades y destrezas competentes integralmente dentro de
un enfoque emancipador de la formación universitaria; cuyo modelo de gestión docente, potencie
la dinámica formativa más enérgica de hacer genio y figura en los demás; en efecto, la formación
docente se comprende como un proceso evolutivo metacognitivo humano.
La educación es un mecanismo vital para el desarrollo social cultural humano, ya que no solo
transmite conocimientos, sino que también contribuye a conformar la cultura, respondiendo a
las peticiones sociales y profesionales, se adecúa a la tecnología. Sin embargo, la sociedad está en
invariable progreso, por lo que a los docentes les corresponde ser flexibles y no solo representar
el conocimiento, sino igualmente hacer frente con los estudiantes para idear, construir y
econstruir significados desde su propia cultura. De allí, que la formación docente es una
pieza clave, es un camino que dura toda la vida, engloba todas las políticas y procedimientos
enfocados en preparar a los docentes para que puedan adquirir los conocimientos, actitudes,
destrezas y habilidades necesarias para desarrollar de manera eficaz su labor en el aula y la
comunidad de aprendizaje (Peñalver, 2005).
A partir de esta premisa, la aplicación integral de un plan de formación docente se ha
sistematizado estructurando tres fases, como son:
1. Fase de Formación Docente Inicial
2. Fase de Formación Docente Avanzada
3. Fase de Formación Docente Permanente
Estas fases de formación inicial, avanzada y permanente del docente, han de propiciar
el surgimiento y confluencia motivacional de los profesionales que imparten la docencia en
la universidad, con la finalidad de originar cambios de actitud, dar solución a problemas
curriculares mediante el estudio, la investigación, la experimentación y la reflexión sobre la
propia práctica docente, y no convertirse únicamente en un recetario técnico. El interés estriba
en que se pueda amalgamar la teoría y la práctica incrementando esta última en las prácticas
docentes, y en el propio plan de formación.
Por lo cual, se tiene que establecer experiencias formativas en los diversos tipos de formación
permanente, según su tiempo de ejercicio y la tarea docente. Al respecto, la coordinación de
formación docente ha de facilitar los mecanismos adecuados para que la obligatoriedad no
genere conflictos en el docente, pues este proceso ha de ser flexible y ha de permitir que las
instancias encargadas de la formación inicial colaboren institucionalmente en la formación en
ejercicio de los docentes (Alliaud, 2014).
La creación deriva en un plan de formación docente, que se estableció para dirigir la
estrategia de ejecución, haciendo diferenciación entre docentes contratados que inician su
actividad docente en la institución y los docentes ordinarios o fijos, con amplia experiencia
docente y poseedores de un recorrido en la docencia universitaria.
La ejecución del plan se inicia con la formación de los docentes contratados, que se describe
a continuación:
La Formación Docente Inicial, es considerada una de las fases más importantes para el
desarrollo integral de la formación docente en la UPTMKR. La misma, constituye la apertura
del proceso de socialización fuera del aula de clase tradicional, hacia el desarrollo de la
inteligencia y la personalidad del docente. Este es un componente obligado para la apropiación
de la concepción filosófica de la institución, sus principios, la misión y visión territorial
de impulsar el desarrollo endógeno sostenible, como una política de formación profesional
fundamental del estado en materia de educación universitaria.
En esta fase se aplican las estrategias participativas como: el aprendizaje basado en
proyectos, el estudio de caso, la simulación, el aprendizaje en sitio. Se ejecuta un proceso
de revisión curricular con el propósito de adaptar los currículos a las nuevas tendencias
de la educación universitaria. Esta formación puede ser ofrecida a través de programas de
formación profesional, tales como el de licenciatura en educación, a través de especializaciones
en docencia universitaria, diplomados y cursos de posgrado en educación o programas de
formación continua para profesores universitarios en ejercicio de la docencia.
Es fundamental que los docentes contratados de la UPTMKR, reciban una formación
consistente y actualizada para garantizar la calidad de la educación universitaria y contribuir
al desarrollo académico y profesional de los estudiantes o participantes. Esta fase de formación,
suele incluir estudios específicos en pedagogía, didáctica, psicología educativa, evaluación del
aprendizaje, entre otros temas relacionados, para que adquieran las competencias necesarias
para planificar, implementar y evaluar procesos de enseñanza y aprendizaje efectivos en el nivel
universitario. También, se les prepara para trabajar con estudiantes adultos, operar diversas
metodologías de enseñanza, utilizar recursos tecnológicos en el aula y promover un ambiente
de aprendizaje inclusivo y colaborativo.
Representa ser ésta, una etapa clave para el desarrollo integral de la práctica docente de un
profesional universitario, en razón de poder activar y consolidar los conocimientos obtenidos y
las experiencias vividas, sean capaz en gran disposición de fortalecer su desempeño. Entonces,
es imprescindible incluir la planificación y evaluación como elementos fundamentales en los
planes de formación docente.
Planificar la instrucción es uno de los compromisos más importantes del trabajo que
desarrollan la UPT dentro de su gestión institución; la misma que deben asumir los docentes
en el ámbito universitario, correspondiéndose con la programación curricular. Esta se convierte
en una parte importante de las competencias básicas del ejercicio profesional, orientada al
desarrollo de proyectos formativos que, a su vez, organiza la actuación docente como un
conjunto de acciones previsibles e interconectadas, por medio de la puesta en práctica en un
plan lógico y articulado. Con frecuencia, la planificación se ha reducido a un mero listado de los
temas a tratar y las prácticas a realizar con algunas anotaciones sobre la evaluación, planificar
la enseñanza, por tanto, esta visión debe transformarse, pues significa tomar en consideración
las determinaciones legales, como la establecida en el Documento rector de los Programas
Nacionales de Formación (2014), en el desarrollo de los contenidos inherentes de cada disciplina.
En consecuencia, planificar es diseñar el programa del quehacer de la vida docente
universitaria sobre la base del PNF, pues implica un proceso mental que lleva al docente a
interpretar y analizar de una manera sistemática su labor para activar el aprendizaje de sus
participantes, examinando en primera instancia la concepción de los mismos, de la universidad,
contrastando esta información con el enfoque y los lineamientos de los PNFs de la UPTMKR,
verificando congruencia, fijando metas para consolidar la formación inicial en este aspecto,
representando clave fundamental para ser un docente profesional. Por lo que la planificación de
la docencia universitaria es un proceso fundamental para garantizar la calidad de la enseñanza
y el aprendizaje en el ámbito universitario.
A continuación, se presentan algunos aspectos clave a considerar en la planificación de la
docencia en la UPTMKR.
1. Objetivos de Aprendizaje: Es importante definir los objetivos de aprendizaje que se desean
alcanzar con los participantes, deben ser específicos, medibles, alcanzables, relevantes y
con un tiempo determinado.
2. Contenidos y Competencias: Se deben seleccionar en cada trimestre o semestre,
considerando las necesidades y expectativas de los participantes, así como los estándares
académicos y profesionales del área de conocimiento.
3. Metodologías de Enseñanza: Se deben elegir las más adecuadas para lograr los objetivos
de aprendizaje. Es importante diversificar las estrategias pedagógicas, fomentar la
participación activa del participante y promover el aprendizaje autónomo.
4. Evaluación del Aprendizaje: Se deben establecer criterios claros y transparentes para
evaluar el aprendizaje de los participantes. Debe ser formativa, continua y orientada al
desarrollo de competencias, y no solo centrada en la calificación final.
5. Recursos y Materiales: Es necesario identificar los recursos y materiales didácticos que
se utilizarán en el trimestre o semestre, libros de texto, material audiovisual, y recursos
tecnológicos. Estos recursos deben estar alineados con los objetivos de aprendizaje y las
metodologías empleadas.
6. Ambiente de aprendizaje: Se debe crear un ambiente de aprendizaje inclusivo, colaborativo
y motivador que favorezca el desarrollo integral de los participantes. Promover la
participación activa, el respeto mutuo y la diversidad de ideas en el aula.
7. Seguimiento y Retroalimentación: El seguimiento debe ser continuo en el proceso de
enseñanza y aprendizaje, con una retroalimentación oportuna a los profesores para
mejorar su desempeño académico.
En virtud de lo cual, la Planificación Docente debe responder a las exigencias del sistema
de formación, por lo tanto, es pertinente que se planifique una formación permanente que se
corresponda con esas exigencias, de acuerdo con la coyuntura que atraviesa el sistema, en un
proyecto educativo que contemple los elementos implicados en la formación permanente de los
docentes de la UPTMKR.
En recapitulación, la planificación de la docencia universitaria requiere una cuidadosa
preparación y reflexión por parte del docente, con el objetivo de crear experiencias
educativas significativas y efectivas que contribuyan al desarrollo académico y profesional
de los participantes (Lanz, 2004). La necesidad de actualización docente es otra condición
imprescindible para evitar la obsolescencia del sistema de formación universitario, los cambios
sociales, de la vida familiar, necesidades sociales, económicos y avances tecnológicos de redes
sociales que viven los estudiantes, dado que, exige que los programas de formación docente
cumplan una función de instrumento de constante transformación del sistema educativo
para adaptarlo a la compleja estructura social profesional; demanda de readaptación técnica
periódica, tanto en aspectos psico educativos como en contenidos científicos, debido a que los
profesores son los agentes principales de la transmisión de conocimientos en períodos de reformas
educativas y demanda profesional.
La formación avanzada es el proceso a través del cual, se relacionan los conocimientos
científicos, con la experiencia de la vida cotidiana, donde el docente se apropia de creencias,
teorías, valores para construir un conocimiento personal educativo. Es en esta fase, donde la
presencia del docente es esencial para promover el proceso de enseñanza y aprendizaje, en
la cual, presenta una propuesta de la formación avanzada, se conjugan la vinculación de los
docentes contratados y ordinarios de la institución, para la participación activa en el aprendizaje
del pensamiento crítico, constructivista e involucrando la teoría de la complejidad con los
procesos metacognitivos en el marco de los proyectos socio-productivo e integradores, como lo
establecen los documentos rectores de los PNFs que gestiona de la UPTMKR. Es esta, una fase
con enfoque de capacitación actualizadora que busca desarrollar y perfeccionar las competencias
y habilidades de los docentes y, su implementación asegura que los docentes estén preparados
para controlar los desafíos del aula de clases, promoviendo un aprendizaje significativo para
el desarrollo integral de sus estudiantes en los diferentes trayectos de formación profesional.
Aspectos que incluyen a su vez:
1. Profundización en Contenidos Específicos: con especialización en áreas temáticas,
como matemáticas, ciencias, lenguaje, etc. Actualización en investigaciones y modelos
pedagógicos.
2. Metodologías Innovadoras: Capacitación en enfoques pedagógicos modernos, como el
aprendizaje basado en proyectos, el aprendizaje colaborativo y el uso de tecnologías
digitales, desarrollando estrategias para la enseñanza diferenciada y la atención a la
diversidad.
3. Desarrollo de Competencias digitales: Formación en manejo e implementación de
herramientas tecnológicas como Inteligencia Artificial (IA) en enseñanza y aprendizaje
en aula, para la capacitación y mejora de métodos de evaluación formativa y
retroalimentación constructiva.
4. Investigación Educativa: Aplicación de la investigación acción participativa, investigación
en la enseñanza por proyecto, aplicando la didáctica inversa y la reflexión crítica de su
praxis educativa, desplegando el desarrollo de liderazgo para asumir roles situacionales de
la propia práctica docente, como de los procesos administrativos de gestión institucional
universitaria, para lograr producción de investigación y desarrollo (I+D) en el marco de
la educación universitaria, y la didáctica integral.
5. Formación Continua: Promoción de una cultura de aprendizaje permanente entre
los equipos docentes, mediante la asistencia y participación en conferencias, talleres,
seminarios, coloquios, cursos de actualización e integración a redes profesionales de
educación y gestión universitaria.
Elementos orientadores para la formación docente avanzada
El docente actual que hace vida académica en las UPT, debe involucrarse directa y
activamente en el avance científico del siglo XXI, siendo que es a partir de su gestión que
puedan contribuir sustancialmente con los cambios sociales, económicos, climáticos y la
contextualización del nuevo desarrollo psico formativo de los estudiantes. Algo que según
Izquierdo (2002), en la formación docente deben organizarse tres componentes: Cultural,
Científico y Psicopedagógico, a saber:
El Componente Cultural: En el que el docente debe conocer el desarrollo del ambiente
cultural local, nacional e internacional estudiantil y su evolución para lograr articular el
proceso histórico cultura territorial y el proceso de aprendizaje. Para lograrlo el docente debe
profundizar en el conocimiento especializado complejo y desarrollar habilidades cognitivas e
interpersonales de adaptabilidad a contextos críticos y complejos. Esto permitirá cumplir, según
menciona Levy y Morandi (2022), con la Resolución 01 (1996) emanada del Ministerio de
Educación, la cual se considera que:
El trabajo del docente es considerado como una actividad intelectual y técnica,
realizada durante un proceso de acción y reflexión cooperativa, de indagación y
experimentación personal y grupal, donde el educador es un intelectual autónomo
y cooperativo en permanente proceso de desarrollo profesional con estrategias de
enseñanza aprendizaje (p. 15).
El Componente Científico: en este se incluye la formación en investigación científica
que le permitirán crear estrategias didácticas para la formación de los estudiantes. Se
realiza a través de planes formación en Investigación y Desarrollo I+D mediante talleres,
diplomados, maestrías o postgrados e integración a redes de investigadores universitarios
mediante el desarrollo proyectos interinstitucionales nacionales e internacionales. Le permitirá
al docente, una transferencia de conocimiento actualizada y coherente con el desarrollo
científico, tecnológico universitario territorial, nacional e internacional. Además, permitirá
una actualización de currículos y creación de materiales pedagógicos con la integración del
desarrollo tecnológico del siglo XXI.
Para el desarrollo de esta fase, la UPTMKR cuenta con los Programas Nacionales
Avanzados (PNFA), cuya misión es el desarrollo de los diferentes Postgrados de la Institución,
cuyo propósito es el de fortalecer y profundizar la pertinencia académica, socio-política,
socioeconómica y la ética de los estudios avanzados. Actualmente, se cuenta con Maestría en
Gestión Pública, Maestría en Producción Sostenible del Cacao y sus derivados, y Postgrados en
tres grandes líneas de investigación, desarrolladas a través del Programa de Estudios Abiertos
(PROEA - UPTMKR), como son Pedagogía Critica, Gestión para la Creación Intelectual y
Ecología para el Desarrollo Humano, ejecutados como un continuo de formación y creación del
conocimiento desde la especialidad, la maestría y el doctorado.
Cabe destacar que el Vicerrectorado Académico de la UPTMKR, a través de la Coordinación
del Programa de Formación Docente avanzado, crea planes de formación docente universitarios
con contenidos especializados en áreas prioritarias de desarrollo social, humanístico, educativo,
tecnológico e investigación científica. Este Programa se materializa en un programa interno
de postgrado en Docencia Universitaria generado para la planta de docentes, ejecutándose
de carácter presencial, con estrategias multimodales, distribuida en módulos de formación.
Se cuenta en su ejecución con procesos de interpretación, análisis, reflexión y generación de
conocimiento desde la propia práctica docente, con producción I+D de alta calidad académica.
En torno a la formación docente permanente, un componente esencial es la auto superación,
la cual se constituye en la base y fuente para las restantes formas organizativas del conocimiento,
por lo que Montero (2006) afirma que:
De ahí que, tanto las actividades específicas de superación que se diseñen por las
universidades, como las del propio sistema de trabajo metodológico de la institución
educativa, deben caracterizarse por el desarrollo de acciones que promuevan la activa
participación de los docentes, así como el intercambio de experiencias y la búsqueda
de nuevos conocimientos por ellos mismos (p. 75).
Esta fase de formación, es mucho más que un proceso de actualización dado que le posibilita
al docente realizar investigación desde su práctica formativa y profesional de una manera
significativa, integral y productiva, pertinente y adecuada a los contextos sociales de la nueva
universidad. Está articulada al ejercicio mismo de la práctica pedagógica y/o andragógico, su
praxis intrínseca y extrínseca de la institución universitaria.
Además, esta fase, es considerada como un aspecto propulsor del desarrollo de la política
educativa del país, en razón de responder a la necesidad de actualizar al docente de manera
continua, donde Blanchard y Fernandes (2021) aporta en su estudio que estos procesos de
formación permanente, “constituye un elemento decisivo para la modernización de la totalidad
del sistema educativo” (p. s/n), dado que, como propuesta, establece indicadores que evalúan
la importancia del conocimiento, la praxis educativa y la producción universitaria del docente
como elemento transcendental para alcanzar la evolución y transformación de la institución de
acuerdo a las necesidades del país y el territorio.
Se destaca que mediante el desarrollo psicopedagógico formativo profesional del docente, se
distingan tres componentes esenciales:
1. Las áreas o campos disciplinares, cuyos contenidos deben transmitir y recrear, esta
perspectiva académica permite afirmar que el docente puede formular necesidades
de formación directamente relacionadas con el saber científico del que proceden las
asignaturas y áreas privilegiadas en el currículo universitario.
2. El saber educativo, es un instrumento teórico y práctico que le permite entender su
práctica y orientarla, esta perspectiva profesional se basa en el dominio de reglas,
operaciones, que Koch y Miranda (2008), establecen como “modelos y estrategias que
orientan la toma de decisiones profesionales. Las necesidades que podría plantear el
docente en esta dirección tienen que ver con los enfoques y modelos pedagógicos y
curriculares, con la didáctica y con los componentes fundamentales” (p. s/n), del proceso
formativo, los contenidos, el clima del aula, los recursos, como de la evaluación, otros
materiales e interacciones.
3. La práctica formativa, debe ser comprendida en su sentido heurístico, de tal forma
que, como actividad compleja, cambiante, incierta y a veces conflictiva, esté siempre
presente como objeto de investigación con necesidades prácticas que conducen a expresar
el conocimiento con que se cuenta y se requiere para indagar y comprender esa práctica.
Desde esta perspectiva, la formación permanente de docentes de la UPTMKR, es
imprescindible para reformar aspectos fundamentales del sistema educativo y en la institución,
es una formación que se hace inaplazable cuando se requiere un nuevo arquetipo de profesor,
un nuevo concepto del aprendizaje del estudiante, una nueva forma de entender la relación
enseñanza-aprendizaje, una novedosa manera de concebir el conocimiento y todo ello,
enmarcado en una nueva estructura académica dentro de un nuevo marco curricular.
Ante lo planteado, el inicio de la profesionalización en la carrera docente supone un
salto muy importante, ya que muchas veces se transita de estudiante a profesional con plena
responsabilidad, asumiendo los rasgos característicos de su profesión para formar futuros
profesionales. Por estas aseveraciones, se hace necesario estratificar la formación permanente
en sucesivas etapas de desarrollo formativo continuo, cada una de las cuales se corresponda
con una determinada programación de la formación permanente del docente. Dado que, de no
ser así, se lograría encontrar con que el nuevo profesional asuma rápidamente actitudes donde
se le imposibilite actuar ecuánimemente acerca de su rol, función, tarea y encargo social, al
cual ha accedido voluntariamente, para formar parte del cuerpo de catedráticos de la UPT.
Se debe establecer entonces, una etapa dedicada al profesor novel, que le permita diferenciar
entre ellos y otros con muchos años de ejercicio con una racionalización y una planificación de
la formación permanente que ha de secuenciarse en las diversas etapas por las que atraviesa un
profesor. Durante los años de su ejercicio profesional, y la primera etapa se inicia sin duda con
su entrada en la coordinación de formación del docente. Haciendo incidir en la necesidad de
flexibilización de la promoción profesional de los docentes, actualmente en exceso burocratizada,
ya que siempre ha partido de criterios de tipo administrativo como la antigüedad o la titulación
académica.
Considerando la pertinencia de la formación como un continuo, en el docente universitario,
Araujo (2016), expone en su estudio que la UNESCO, en su documento de trabajo titulado “la
educación en el siglo XXI. Visión y acción” (UNESCO, 1997), ha señalado que la calidad, la
pertinencia y la integralidad, instituyen los transcendentales retos y desafíos de la educación
universitaria contemporánea; así mismo, afirma que “ser pertinente es estar en contacto con
las políticas, con el mundo del trabajo, con los demás niveles del sistema educativo, con la
cultura y las culturas, con los estudiantes y profesores, con todos, siempre y en todas partes”
(p. 83); la autora conjuntamente, señala que debe concurrir una correspondencia lógica entre
lo que la sociedad posee como expectativa de las instituciones universitarias con lo que éstas
crean y desarrollan.
Igualmente, refiere el aporte de (Corzo y Marcano, 2007), cuando aseveran que la
significación de pertinencia conlleva tácito dos compendios, como son el de la “eficiencia,
relacionada con el funcionamiento y la eficacia, relativa a los logros”. así, se entiende que
para determinar la pertinencia académica y profesional se debe considerar la evaluación de la
calidad institucional, en función del “deber ser”, “quehacer” y “ser” (p. 83).
Al mismo tiempo, Araujo (2016), apoyada en lo que Flórez (2002), concluye sobre su
estudio referido a esta disertación que, “el grado de pertinencia social de un programa de
formación se mide por el impacto social que genera y esto justifica socialmente la existencia
de las instituciones” (p. 83), siendo el caso de la UPTMKR, que cumple con el encargo
social para articularse con las potencialidades y carencias del territorio y contribuye para
potenciar las técnicas idóneas para fomentar, fortalecer y consolidar el territorio como exclusiva
razón de ser, y manera semejante Marcano (2010) señala que a través de un currículo con
eminente altura de pertinencia y compromiso social, las instituciones de educación universitaria
consiguen retroalimentarse de los espacios sociales que las rodean, al concentrar en el currículo
dificultades oportunas y prioritarias de la sociedad, a fin de aprender, examinar y proponer
opciones de solución, siendo un entrenamiento renovado en el hacer académico.
Bajo esta mirada de la formación académica profesional de docentes que, como talento
humano formativo en la UPTMKR, responda a la realidad que demanda la sociedad
de su territorio, su desarrollo debe realizarse un enfoque crítico-reflexivo centrado en la
investigación-acción, recusando las siguientes interrogantes:
¿Qué nivel de pertinencia desde el punto de vista académico y de formación profesional
existe en los docentes de formación inicial? Como también, ¿Hasta qué punto, están conscientes
las UPT acerca de los cambios curriculares que está experimentando este subsistema educativo?
Y, por tanto, ¿Cómo se están atendiendo las necesidades educativas que demanda la sociedad
y los nuevos lineamientos emanados de los órganos educativos nacionales? Finalmente, ¿Qué
mecanismos de articulación e integración entre los cambios curriculares del sistema educativo
universitario, se han venido desarrollando en la formación inicial, avanzado hasta el permanente?
Para dar respuestas a estas interrogantes el docente - investigador alcanzará con el
establecimiento de los siguientes propósitos:
El Propósito General, se ha centrado en generar un contexto teórico sobre los Componentes
de la Formación Docente para la UPTMKR, en la Vinculación de la Formación Inicial,
Avanzada hasta la Permanente, que oriente a las UPT venezolanas.
Como Propósitos Específicos, se han dispuesto: 1. Fundamentar los componentes de la
Formación Docente que oriente los procesos de gestión universitaria, así como de 2. Establecer
los Componentes de la formación Docente Inicial para las UPT, que permitan, 3. Determinar los
elementos Orientadores para la construcción de un plan de Formación Docente en Educación
universitaria para las UPT, lo que a su vez conlleva a 4. Reflexionar sobre la viabilidad y
pertinencia de la formación continua del Docente en las UPT. A partir del logro de estos
propósitos, se establecen los Componentes Generadores de la Formación Docente, que se
presentan a continuación.
Esta propuesta del plan de formación docente para la UPT, expone con claridad el rol
actual del docente frente a los retos provenientes de la dinámica del contexto universitario
dentro del principio de territorialidad que las identifica y enaltece, como de la disciplina que
enseña y educa, de la cultura universitaria en su propia dinámica generadora de conocimiento
y del proceso mismo de formación profesional, los cuales inducen necesidades de formación que
orientan la demanda de actualización.
En efecto, el proceso de formación docente de la UPT satisface las necesidades de formación
docente y aporta al debate en el ámbito nacional e internacional. En la formación docente
inicial, el docente es concebido como un actor fundamental del proceso educativo, sobre quien
descansa la transmisión y reconstrucción del conocimiento, que permite al individuo desarrollar
las comprensiones que la transformación de la sociedad demanda. Afirmar para ejercer ese
rol protagónico en la educación, significa reconocer la institución educativa universitaria que
cuenta o debe contar con una identidad propia y particularmente, en sus primeros espacios
como el aula de clase, la biblioteca o el laboratorio, de otros espacios de desarrollo, de recursos,
materiales y medios simbólicos de distribución y recreación de saberes, como áreas vivas de
interacción humana con el conocimiento, donde se ponen en juego los múltiples factores y
condiciones que facilitan la enseñanza y el aprendizaje o generan problemas relacionados con
ellos.
La formación docente en este contexto, tiene como punto de referencia, al docente en
ejercicio y su incidencia sobre el proceso de enseñanza aprendizaje. También es imprescindible
que, este sea un proceso concreto, definido y obligatorio para todo docente en ejercicio
académico por sus excesivas funciones en la actualidad. Por eso, el proceso surge de las
necesidades formativas de los futuros facilitadores, podría establecerse un Currículo coherente
y congruente con la visión y misión de la UPT, un plan de estudios o planes de formación
permanente, que examinasen armónicamente los contenidos, las metodologías, la evaluación,
las simulaciones, las prácticas. Todo ello, con el fin de dotar a los nuevos docentes como
mediadores y facilitadores, y a los ya experimentados, con una sólida formación científica,
tecnológica, humanista, psicopedagógica que asegure la innovación cultural universitaria
competente.
Es importante del mismo modo, que en el momento de diagnosticar y elaborar el plan de
formación, se considere la creación de pautas, que permitan una mejor y consciente formación
inicial y permanente, asegurando con ello, una amplia participación de sectores sociales y de
profesionales calificados, todos implicados en la formación del docente en ejercicio, entre los
cuales deben considerarse las coordinaciones de investigación y extensiones, territorialidad,
educativas, pedagógicas de la universidad, pero también, los diversos organismos públicos y
privados calificados para formación educativa (UNESCO, 1997).
En este orden de ideas, las tareas educativas y especialmente, las dedicadas a la formación
docente, debe ser realizada por especialistas que ejercen su actividad en el medio universitario:
equipos psicopedagógicos, inspectores técnicos de educación universitaria, investigadores,
científicos y profesionales expertos en tecnología digital. Estos facilitadores deben ser
altamente calificados, con experiencia objetiva sobre el perfil y la función del docente de
realizar trabajo colectivo en comunidades e instituciones del país.
Ante estas ideas, es imprescindible tener en cuenta que, para iniciar cualquier plan de
formación docente, se debe realizar un diagnóstico de la población docente y sus necesidades
prioritarias de formación, para poder dotar de las condiciones, herramientas y estrategias
fundamentales para la formación docente. No es fácil delimitar el tipo de profesor que precisa
nuestra sociedad, pero en cualquier caso deberá extraerse de un conjunto de estudios que
parten, a su vez, de variables múltiples, complejas e interrelacionadas, en este sentido si bien
se obtiene ya algunos datos parciales procedentes de investigaciones concretas y sectoriales,
podrían nutrir aún más las propuestas a desarrollar. Aun cuando en la actualidad, numerosos
aspectos permanecieran todavía sin clarificar o están por investigar, se han venido ejecutando
procesos significativos que apuntan hacia una realidad esperada, por lo que los movimientos
hacia la cristalización de los propósitos iniciales se están distanciando del terreno de las
suposiciones o hipótesis, y se avanza sobre estudios totales o parciales acerca el tema en
cuestión.
Abarca sobre estas consideraciones, el análisis de diversos aspectos y exige el uso de
métodos y técnicas muy variadas. Es una tarea pendiente que implica un gran reto, y en el
que el docente de la Universidad Politécnica Territorial del estado Mérida Kléber Ramírez ha
de participar vivamente. El análisis actual de la formación del docente ha de contemplar, por
una parte, la formación recibida por la mayoría de los docentes actuales y, por otra parte, su
formación dentro de un modelo que tiene en cuenta el contexto en el que se mueve la relación
educativa universitaria.
En torno a los resultados obtenidos en la UPTMKR, en relación con los procesos de
acompañamiento y evaluación del desempeño docente, se destaca la importancia de un enfoque
ontológico y epistemológico integrado en el currículo universitario, que fomente una didáctica
participativa y relevante para la formación de los docentes. Se enfatiza la necesidad de una
agenda futura que incluya tecnologías y metodologías innovadoras, alineadas con la andragogía
y la neurociencia, para mejorar el conocimiento práctico de los profesores en áreas como
planificación, evaluación y liderazgo.
Finalmente, se plantea que la educación universitaria enfrenta desafíos significativos,
como la desconexión curricular y la falta de herramientas teóricas entre los docentes. La
formación continua se presenta como un componente esencial para enfrentar estos problemas,
proponiéndose la creación de planes de formación permanente que sean flexibles y adaptados
a las realidades específicas de los docentes y su entorno. La investigación resalta que un buen
educador debe dominar tanto el conocimiento teórico como práctico, promoviendo una cultura
de colaboración que enriquezca la relación dentro de la comunidad universitaria, se aboga por
una gestión consciente y dialéctica del proceso formativo, esencial para elevar la calidad de la
educación universitaria y responder a las demandas de un contexto social complejo.
Esta propuesta del plan de formación docente para la UPT, expone con claridad el rol
actual del docente frente a los retos provenientes de la dinámica del contexto universitario
dentro del principio de territorialidad que las identifica y enaltece, como de la disciplina que
enseña y educa, de la cultura universitaria en su propia dinámica generadora de conocimiento
y del proceso mismo de formación profesional, los cuales inducen necesidades de formación que
orientan la demanda de actualización.
Una vez desarrollado el presente documento, partiendo de los fundamentos teóricos de la
formación docente universitaria, se destaca la importancia de un enfoque de gestión académica
que integre el pensamiento complejo y la reflexión crítica dentro de la práctica formativa
profesional. Esto, indudablemente, argumenta la validez de las teorías educativas, como las
aplicadas en la UPTMKR, residiendo en su eficacia práctica y en la capacidad para transformar
al docente que hace vida profesional en la institución, más allá que en su potencial para
cambiar el mundo. Ante estas circunstancias innovadoras del sector, fragmenta el proceso
de formación docente en tres fases: inicial, avanzada y permanente, cada una diseñada para
responder a las necesidades cambiantes de la educación.
En efecto de lo cual, se enfatiza que la planificación de la formación profesional en el
estudiantado es esencial y debe ser un proceso dinámico que se adapte a los contextos
socio comunitarios y territoriales, las demandas tecnológicas actuales. Se subraya también
la reflexión acerca de la necesidad de actualización continua y permanentemente al docente
universitario para evitar la obsolescencia del conocimiento, que asegure una práctica docente,
con un enfoque en la formación integral del estudiantado que incluya aspectos culturales,
científicos y psicopedagógicos.
En virtud de lo cual, se han discutido los retos que enfrenta la educación universitaria
contemporánea, tales como la pertinencia, la calidad y la necesidad de articular la formación
docente con las expectativas sociales e institucionales, proponiendo un modelo que contemple
las características del entorno educativo asegurando también acrecentar el patrimonio
intelectual de la universidad dentro de su territorio.
En este contexto, los resultados y avances en la formación docente en la Universidad
Politécnica Territorial del Estado Mérida Kléber Ramírez (UPTMKR), enfatizan la
importancia de los procesos de acompañamiento formativo en el docente y la evaluación
de su desempeño académico. Se destaca la urgencia de integrar enfoques alternativos desde lo
andragógico y neurocientífico en la formación docente, dado que esto, mejora las competencias
en instrucción, planificación, evaluación e investigación.
Se destaca la relevancia de la gestión docente para fortalecer la relación entre la universidad y
la comunidad, asegurando la calidad de la educación y el bienestar de los ciudadanos venezolanos
que reciben formación en las aulas de esta alma mater. Por lo que la perspectiva de formación
docente se justifica, para que estén mejor equipados y se enfrenten a los problemas sociales y
contextuales de la realidad territorial, proponiendo que una educación universitaria de calidad
depende de una sólida base teórica y metodológica disciplinar y transdisciplinar que conjuguen
las ciencias con la tecnología y la didáctica docente. Esta reflexión sobre la formación continua,
constituye un elemento clave para el desarrollo profesional y humano de los docentes, lo
cual es fundamental para afrontar los cambios en el ámbito educativo y social. Además, se
propone establecer una agenda que fomente el uso de tecnologías y metodologías innovadoras,
promoviendo un nuevo paradigma educativo que responda a las complejidades actuales.
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