The Transformation of Historical Research in the Digital Age

The Transformation of Historical Research in the Digital Age


Daniel Quintero ORCID logo1, 2
Centro Nacional de Desarrollo e Investigación en Tecnologías Libres, Mérida, Venezuela1
Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela2
dquintero@cenditel.gob.ve1
acacio@ula.ve2
DOI: 10.5281/zenodo.20448437





El libro The Transformation of Historical Research in the Digital Age, publicado por Cambridge University Press en 2022, representa una intervención fundamental en la teoría y práctica de la historiografía contemporánea. Su autor, Ian Milligan, es un reconocido especialista en Historia Digital, pero esta obra no se dirige exclusivamente a los especialistas del área, sino a la comunidad global de historiadores que, a menudo de forma inconsciente, han visto cómo su flujo de trabajo ha sido colonizado por herramientas digitales en las últimas dos décadas.

El argumento central de Milligan es que la “transformación digital” no es un fenómeno futuro o una subdisciplina aislada, sino una realidad que ha reconfigurado cada paso del oficio del historiador: desde la búsqueda inicial en bases de datos hasta la publicación y difusión de resultados. Para ilustrar este cambio, el autor propone un experimento mental comparando a un investigador del año 2000 con uno actual:

Imagine a un historiador investigando en el año 2000. El historiador primero elegiría un proyecto, exploraría la literatura secundaria y luego encontraría fuentes primarias de interés observando lo que otros académicos habían citado o telefoneando o concertando entrevistas con archivistas especialistas en la materia... El historiador viajaría entonces al archivo... realizaría principalmente investigación in situ: tomando notas en una computadora portátil (todavía entonces voluminosa y costosa) o en un bloc de notas (pp. 1-2).

Hoy, ese proceso ha sido sustituido por una dependencia casi absoluta de los motores de búsqueda y los repositorios digitalizados, donde la eficiencia ha reemplazado a la laboriosa inmersión física.


I. Bibliotecas y bases de datos: El sesgo de la disponibilidad

Aquí el estudioso el impacto de la digitalización masiva mediante reconocimiento óptico de caracteres (OCR, por sus siglas en inglés), introduciendo el “Efecto Mateo”: los recursos digitalizados se vuelven más citados mientras los no digitalizados caen en el olvido. El autor advierte que el fácil acceso a bases de datos como ProQuest o HathiTrust está homogeneizando la investigación: los historiadores prefieren lo digital no por pereza sino por una lógica de rendimiento, ya que consultar material no digitalizado cuesta tiempo que difícilmente se justifica. El investigador norteamericano señala que los investigadores rara vez comprenden la “caja negra” algorítmica que determina sus resultados ni cuestionan la calidad del OCR. Frente a esto, el autor plantea una reflexión incómoda pero necesaria:

Ahora que los historiadores exploran sistemáticamente miles de artículos con algoritmos, quizás debamos cambiar nuestros criterios y exigir media docena o más de coincidencias para alcanzar el mismo nivel de relevancia que buscábamos en la era predigital. La forma en que evaluamos la investigación mediante la revisión por pares y la evaluación académica también debe tener en cuenta este nuevo ecosistema informativo. Pasar todo el día frente a una computadora representa un cambio significativo en la manera en que los historiadores abordan sus preguntas de investigación. Quizás estemos perdiendo el conocimiento experiencial de un lugar en un momento en que parte de nuestra profesión subraya la importancia de la investigación comunitaria y territorial. Sin embargo, no hay vuelta atrás; la era digital ya es una realidad. Que esta transformación sea positiva o negativa depende en gran medida del rigor crítico con el que los historiadores aborden su mundo digitalmente transformado (p. 5).

El historiador canadiense no se limita a describir un cambio técnico; su diagnóstico apunta a una mutación en la forma misma de producir conocimiento histórico. Lo que está en juego no es solo la eficiencia, sino la legitimidad epistémica del hallazgo: antes bastaba con la inmersión profunda en un documento; ahora se exige la confirmación estadística a través del rastreo masivo. Esta transición no es intrínsecamente negativa, pero vuelve urgente una tarea que la disciplina ha postergado: hacer explícitas las mediaciones tecnológicas que antes se daban por descontadas.


II. Archivos y acceso: La mediación tecnológica

Este apartado explora la relación cambiante entre el historiador y el archivo, destacando cómo la fotografía digital ha transformado la visita al archivo en una “misión de recolección” rápida, donde el análisis real se traslada a la oficina del investigador, con la consiguiente pérdida de contexto histórico y de la “experiencia del lugar”. El autor enfatiza que el archivo no es un depósito neutral, sino un espacio mediado por decisiones humanas y técnicas. Frente a esta transformación, el autor invita a reflexionar sobre el nuevo vínculo entre historiadores, archivistas y tecnología:

Los historiadores son usuarios expertos de archivos, aunque el creciente distanciamiento ha llevado a los investigadores a considerar cada vez más las interacciones entre ambas partes como encuentros “interdisciplinarios”... ¿Cuál ha sido el impacto de la digitalización parcial de colecciones? ¿Y de las herramientas de búsqueda en línea? ¿Y de la fotografía digital? En las últimas dos décadas, los historiadores pasan menos tiempo que nunca en los archivos, pero nunca antes habíamos tenido a nuestra disposición herramientas y plataformas tan potentes (p. 6).

En definitiva, el historiador canadiense no lamenta el cambio tecnológico, sino que invita a asumirlo con conciencia crítica: la potencia de las nuevas herramientas no debe hacernos olvidar que el archivo sigue siendo un espacio de mediación donde cada ausencia o presencia responde a decisiones previas que el historiador está obligado a interrogar.


III. Publicación en la era interdisciplinaria

En esta parte se aborda la mutación de los formatos de publicación. Aunque el libro impreso tradicional mantiene un peso importante, la era digital ha permitido el auge de las redes sociales académicas, los blogs y las monografías cortas (como los Cambridge Elements) que circulan principalmente en formato digital. En este contexto, el autor hace un llamado a la transparencia metodológica, instando a los historiadores a discutir abiertamente cómo utilizaron las herramientas digitales en sus investigaciones, en lugar de relegar estos detalles a notas al pie o pasarlos por alto. Para Milligan, la democratización del acceso es un avance innegable, pero requiere una nueva “alfabetización digital” para evaluar críticamente la abundancia de información.


IV. Hacia una historiografía digitalmente consciente

La conclusión de la obra propone una hoja de ruta para la formación de los futuros historiadores, sugiriendo que no es necesario que todos se conviertan en “Historiadores Digitales” (especialistas en programación o análisis computacional), pero sí es obligatorio que todos sean investigadores “conscientes de lo digital”. Esto implica cuatro pilares fundamentales para la disciplina:

  1. 1. Reconocer la importancia de la alfabetización digital en el currículo académico.

  2. Valorar la interdisciplinariedad, especialmente el diálogo con archivistas y especialistas de la computación.

  3. Priorizar las discusiones metodológicas sobre el uso de herramientas tecnológicas.

  4. Cambiar la forma en que evaluamos las afirmaciones académicas ante la escala masiva de los datos actuales.

En definitiva, The Transformation of Historical Research in the Digital Age es una lectura esencial para comprender cómo el “panorama del historiador” ha sido automatizado en la Digitalidad y por qué es imperativo que el investigador recupere el control consciente sobre sus fuentes en un ecosistema de sobreabundancia informativa.




Referencias


Cambridge University Press. (2026). Cambridge Elements. Cambridge Core. https://www.cambridge.org/core/publications/elements

Milligan, I. (2022). The transformation of historical research in the digital age (D. Woolf, Ed.) En Cambridge Elements in Historical Theory and Practice. Cambridge University Press. https://doi.org/10.1017/9781009026055



Esta obra está bajo licencia CC BY-NC-SA 4.0