Entrevista a: Gilmar Perdomo
Directora encargada del Centro Nacional de Tecnologías Ópticas (CNTO)
Por: Jesús Erazo
Dando rienda suelta a la imaginación, es
posible concebir que, en algún momento de
los primeros amaneceres de las sociedades
organizadas, tras la labranza o la cosecha, algunos
seres humanos observaron las estrellas de un modo
distinto al habitual. El cielo nocturno de aquel
entonces, con sus luces centelleantes o fugases y
otros fenómenos luminosos, debió ser una fuente
de inspiración — en principio mitológica — para
aquellas mujeres y hombres que habían dejado de
ser recolectores nómadas.
Luego, con el transcurrir del tiempo, la
curiosidad evolucionó. Algunos seres humanos
empezaron a cuestionarse filosóficamente sobre su
origen y destino bajo aquel vasto firmamento. Sus
preguntas, inicialmente eran respondidas desde la
metafísica y la astrología. Paulatinamente, aquel
impulso natural de conocimiento se transformó en
interrogantes basadas en la lógica que resultaba
de la observación de su entorno inmediato. La
cuestión central comenzó a orbitar en torno a
una premisa fundamental: ¿Cómo funciona el
movimiento celeste?.
Es así como, posiblemente desde el neolítico,
se empezó a llevar los registros de fenómenos
cósmicos como las fases de la Luna, los
solsticios, los equinoccios, el paso de cometas,
los movimientos de planetas como Venus y
Júpiter, entre otros. En principio, estos datos
celestes se utilizaban para llevar la cuenta del
tiempo, las fechas de siembra, cosecha y la
navegación e incluso servían como herramienta
adivinatoria para la predicción o interpretación
del comportamiento humano y su destino.
Ahora bien, el estudio propiamente científico
de la cúpula celeste se inicia a partir de los
trabajos de Tycho Brahe (Siglo XVI), quien
sistematizó la observación y el registro de las
órbitas planetarias. Este hecho, junto con la
gran revolución de Copérnico con su modelo
heliocéntrico, permitió a Johannes Kepler deducir
que los planetas describen trayectorias elípticas
con el Sol en uno de sus focos. Consecuentemente,
la teoría de Copérnico y el trabajo matemático de
Kepler condujeron a Newton a formular una de las
teorías más impresionantes de la mente humana: la
Ley de Gravitación Universal. Esta base teórica no
solo permitió a Edmund Halley predecir el paso del
cometa que hoy lleva su nombre, sino que cimentó
los pilares de la astronomía moderna.
Pues, esta fascinación por el cielo y sus astros
impulsó el desarrollo paralelo de la matemática, la
física y la astronomía. Esta última, ha encontrado
un aliado indispensable en la tecnología óptica.
Sin el desarrollo de telescopios, lentes y espejos,
el estudio (a partir de la luz que emiten o
reflejan) de objetos tan distantes como planetas,
estrellas, galaxias y nebulosas sería imposible.
Estos instrumentos han permitido acercar lo
infinitamente lejano a una palma de distancia
de los ojos humanos. Por tanto, las grandes
teorías que sustentan la comprensión del universo
están íntimamente vinculadas al uso, desarrollo
e innovación de instrumentos basados en el
comportamiento de la luz a través de superficies
reflectantes y refractantes.
En la ciudad de Mérida, Venezuela, este legado
de búsqueda y construcción de conocimientos
e innovación continúa activo en el Centro
Nacional de Tecnologías Ópticas (CNTO),
unidad adscrita al Centro de Investigaciones de
Astronomía y Tecnologías Aplicadas “Francisco
J. Duarte” (CIDATA). El CNTO se erige
como un referente en Latinoamérica en el
desarrollo de instrumentos ópticos de precisión
con estándares internacionales, garantizando la
soberanía tecnológica y el avance de las ciencias
en el campo de la óptica avanzada en el país.
Indudablemente, la creatividad y la estética
están estrechamente vinculadas con las ciencias,
en particular con la física óptica. En efecto,
un ejemplo significativo de esta sinergia es la
trayectoria de la Dra. Gilmar Perdomo. Con una
formación base en el campo del diseño gráfico, la
Dra. Perdomo ha logrado unir la visión y disciplina
creativa con el rigor científico, liderando proyectos
que permiten a cientos de niños y jóvenes a ver
más arriba de las nubes, para “tocar” los planetas
y las estrellas a través de la lente de un telescopio.
Como directora del CNTO, su labor representa la
vanguardia de las tecnologías ópticas que apuestan
por el futuro científico de Venezuela.
A continuación, se presenta el relato
testimonial de la Dra. Gilmar Perdomo: un
recorrido por su interés por la ciencia, sus
experiencias y los aprendizajes que han marcado
su camino en el CNTO.
Mi nombre es Gilmar Perdomo, directora del
CNTO. Mi interés por la ciencia ha sido una
constante, un principio orientador que ha estado
presente desde que tengo memoria. No existe un
"momento exacto.al cual señalar como el origen
de todo; sin embargo, hubo un entorno familiar y
cotidiano que forjó mi forma de ver el mundo. Crecí
inmersa en un hogar donde la ciencia ha estado
siempre presente. Mis padres, ambos doctores
en Química, participaron en la creación de los
Laboratorios de Polímeros y Cristalografía de la
Facultad de Ciencias en la Universidad de Los
Andes.
En ese sentido, la academia ha sido parte de
mi propio hogar. Además, también mi hermano
y un tío forman parte del ámbito universitario,
de tal manera que mí familia ha sido para mí
una fuente de intercambio intelectual. A través
de ellos, desarrollé un vínculo con las ciencias
naturales. Sin embargo, más allá de la influencia
familiar, he tenido en mí una inquietud —desde
muy pequeña— sobre: ¿Cómo funciona todo?
¿Cómo ocurren los fenómenos? ¿Qué fenómenos
existen? Pues bien, esa búsqueda de respuestas
fue lo que finalmente trazó mi formación hacia el
estudio de la óptica.
A lo largo de mi formación académica
y profesional, una de las influencias más
determinantes no provino de una ecuación
matemática, sino de una reflexión que escuché
del Dr. Nomar Villa, la cual ha fijado mi propósito
como científica. Él solía decir: “Si tú quieres saber
el porqué del mundo, hay que estudiar teología ”.
Esta frase me ayudó a comprender que la ciencia
no tiene la pretensión — ni es el instrumento— de
responder a las razones metafísicas de la existencia;
su verdadera misión es interpretar el cómo. La
ciencia trata de encontrar leyes, principios y
modelos que nos permitan explicar cómo ocurren
los fenómenos y bajo qué reglas se rigen. Aparte
de explicar el mundo que nos rodea, mí interés
por la ciencia se inspira en la idea de que en
Venezuela podemos dejar de ser simples usuarios
de tecnología para convertirnos en creadores.
Mi camino académico fue la convergencia de
varias pasiones. Durante mi juventud, sentí una
fuerte inclinación hacia la medicina, la física y
el diseño; áreas que, aunque parecen distantes,
comparten un objetivo común: entender y mejorar
la experiencia humana. Finalmente, decidí cursar
Diseño Industrial como carrera de base, atraída
por su enfoque tecnológico y sus aplicaciones
prácticas, como el desarrollo de nuevos materiales
y el diseño de prótesis.
Sin embargo, mi vocación por la física y la
ingeniería me llevó a realizar estudios de Maestría
y Doctorado en Óptica, un campo donde logré
integrar mi visión artística del diseñador gráfico
con el rigor científico. Mi trabajo académico se
centró en el diseño de binoculares y cámaras
fotográficas.
Mí base en el diseño industrial ha permitido
desarrollar una sinergia con el campo de la óptica,
la cual me ha facilitado la concepción y desarrollo
de telescopios con materiales de bajo costo. Esta
transición fue natural y sumamente cómoda para
mí; me permitió integrarme activamente en el
diseño y desarrollo de lentes y otros instrumentos
ópticos de alta precisión.
Figura 1: Dra. Gilmar Perdomo.
Fuente: Gilmar Perdomo (2025)
Mi historia en el CIDATA comenzó con un
correo electrónico que cambiaría el rumbo de
mi carrera. En aquel entonces, bajo la gestión
del Dr. Camilo Zamora, la institución buscaba
conformar un equipo multidisciplinario de alto
nivel. Lo que captó poderosamente mi atención
fue la visión del centro: necesitaban un diseñador
industrial en un ambicioso proyecto para crear
una unidad dedicada al diseño, construcción
y mantenimiento de instrumentos ópticos de
precisión. Se trataba de cubrir las exigencias de
soberanía tecnológica en áreas críticas, desde
el desarrollo de binoculares para los sistemas
teleféricos Mukumbarí en Mérida y Waraira
Repano en Caracas, hasta la colaboración con
la Compañía Anónima Venezolana de Industrias
Militares (CAVIM).
Fui seleccionada por la Fundación Gran
Mariscal de Ayacucho para una beca de
postgrado que me permitió viajar al exterior
para especializarme en estas áreas de vanguardia.
Regresé a Venezuela formada en el área de la óptica
y, con el firme propósito de participar activamente
en el desarrollo tecnológico de la nación. Esa
combinación de experiencias y formación técnica
fue el germen de lo que hoy es mi labor en el
CNTO, donde cada lente y cada diseño es un
aporte a la independencia científica de nuestro
país.
La transición de la investigación pura hacia la
dirección estratégica en el CNTO fue un proceso
de evolución entre el taller de instrumentos ópticos
y la academia. Todo tiene su inicio con mi
sed de conocimiento y el objetivo de construir
nuestras propias cámaras e instrumentos. En ese
camino, mi visión del diseño industrial hizo un
“match” perfecto con la vasta experiencia del
profesor Franco Della Prugna en la fabricación de
instrumentos astronómicos.
Figura 2: Telescopio reflector newtoniano artesanal Sué desarrollado por CIDATA.
Fuente: Jesús Erazo (2026).
El gran salto ocurrió con un gran desafío: la
construcción de 600 telescopios para el Plan de
Semilleros Científicos. Este proyecto nos obligó
a pasar de la teoría óptica a la ingeniería de
producción a gran escala. No se trataba solo de
calcular lentes, sino de enfrentar desafíos reales
en la selección de materiales, el mecanizado de
precisión en el torno, el diseño de portaoculares y
la configuración de diafragmas.
Para lograrlo, tuvimos que desarrollar nuestras
propias herramientas y realizar constantes
modificaciones en el diseño original hasta alcanzar
la excelencia. Fue una lección de paciencia y rigor,
donde cada pieza debía cumplir con certificaciones
de precisión internacionales.
Asumir la dirección estratégica significó
entender que la ciencia en Venezuela debe ser
capaz de producir sus propios instrumentos. Hoy,
ver esos 600 telescopios en manos de niños y
jóvenes de todo el país es la prueba de que en
el CNTO no solo investigamos la luz, sino que
construimos las herramientas para que las nuevas
generaciones puedan ver a través de ella.
Figura 3: Telescopio kepleriano refractor lunar Chía desarrollado por CIDATA.
Fuente: Jesús Erazo (2026).
Ahora bien, la evolución de la antigua Fábrica de Instrumentos de Precisión Óptica (FIPO) hacia el actual CNTO fue una transformación necesaria impulsada por la idea visionaria de los doctores Eloy Sira y Camilo Zamora. Se buscaba pasar de ser un centro de mantenimiento a un complejo científico-tecnológico que diseña, construye y certifica nuestros propios instrumentos ópticos.
Figura 4: Kit del sistema modular de enseñanza óptica desarrollado por CIDATA.
Fuente: Jesús Erazo (2026).
Es necesario mencionar que Venezuela posee
una joya o patrimonio científico excepcional,
se trata del Observatorio Astronómico Nacional
(OAN), ubicado en el sector Llano del Hato, en
el municipio Rangel del eje Páramo, del estado
Mérida. El OAN, cuenta con telescopios de una
envergadura que pocos países poseen, y aunque su
tecnología data de los años 60, su tecnología sigue
vigente.
En tal sentido, entendimos que para mantener
su operatividad debíamos producir aquí mismo
las piezas ópticas necesarias, como el reductor de
lente de capa, y dejar de depender exclusivamente
de proveedores externos.
Hoy, Venezuela junto a Brasil y México,
somos de los pocos países en Latinoamérica que
cuentan con un centro de óptica de este nivel.
Nuestra labor busca integrarse en la seguridad
y el desarrollo nacional, abarcando desde la
fabricación y/o mantenimiento de binoculares
para los sistemas teleféricos y miras telescópicas
para CAVIM. Además, establecer alianzas con la
Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales
(ABAE) y la fábrica de pequeños satélites en
Borburata, estado Carabobo, para desarrollar las
cámaras que estos satélites requieren.
El CNTO se constituye un espacio de
certificación de materiales hechos a medida, donde
realizamos desde la caracterización de materiales
ópticos hasta recubrimientos especializados
antirrayas y procesos de aluminizado de alta
precisión.
Ha sido un proceso de formación, en gran
parte autodidacta y de constante intercambio de
saberes, con el único fin de alcanzar la verdadera
independencia tecnológica de nuestra nación.
La transición entre la física abstracta y la
creación de un instrumento óptico es un proceso
complejo que se desarrolla en varias fases.
En el CNTO, la primera fase comienza con
el diseño óptico (trazado de rayos y modelado
3D en una computadora a través del software de
fabricación asistida por computadora) liderado
por el profesor Franco Della Prugna, cuya amplia
experiencia en la construcción de telescopios
Newtonianos (basados en espejos), Keplerianos
y de refracción (basados en lentes) permite que
las leyes de la óptica geométrica (reflexión y la
refracción) dejen de ser conceptos abstractos y
sean aplicaciones prácticas.
El desarrollo de un telescopio o una lente de
alta precisión requiere de cálculos rigurosos del
radio de curvatura, la distancia focal y el diámetro
de los lentes y espejos.
Ahora bien, en la segunda fase, se procede
con la selección y corte del vidrio. En esta
etapa de mecanizado y torneado, trabajamos con
una tolerancia de 3 mm. El material óptico
seleccionado ingresa al Taller de Mecanizado donde
se utiliza una CNC Leadwell V-40 y un torno
convencional Pinacho SP/200 para rectificar las
piezas.
Figura 5: Mecanizado CNC. La máquina Leadwell V-40, permite realizar cortes y desbastes con la precisión de 3 mm.
Fuente: Jesús Erazo (2026)
Figura 6: Vidrio óptico tras el corte inicial.
Fuente: Jesús Erazo (2026)
Para asegurar que el disco sea perfectamente circular y tenga el diámetro requerido se utiliza una máquina de redondeo y centrado.
Figura 7: Máquina de redondeo y centrado. Eliminación de las
irregularidades del lente, para que el centro geométrico
coincida con su centro óptico.
Fuente: Jesús Erazo (2026)
Figura 8: Lente con bordes rectificados.
Fuente: Jesús Erazo (2026)
Figura 9: Máquinas generadoras de curvatura. Realizan el desbaste abrasivo
del vidrio para transformar los discos planos en
superficies cóncavas o convexas.
Fuente: Jesús Erazo (2026)
Figura 10: Ingenio soberano: Adaptación mecánica diseñada para optimizar
el proceso de generación de superficies.
Invención propia desarrollada en el taller del CNTO.
Fuente: Jesús Erazo (2026)
Figura 11: Lente esmerilada y lista para el pulido.
Fuente: Jesús Erazo (2026)
El proceso de pulido se realiza en forma automatizada. Los tiempos de producción se re reducen utilizando moldes de pulido múltiple y para un buen acabado final de lentes y espejo se utiliza una herramienta con brea óptica.
Figura 12: Estación de pulido automatizada.
Se utilizan agentes abrasivos de granulometría
decreciente (óxido de zirconia) para eliminar la
rugosidad y lograr
una superficie perfectamente
lisa y transparente.
Fuente: Jesús Erazo (2026)
Figura 13: Molde de pulido múltiple. Bloque
utilizado para el pulido simultáneo de varias
piezas.
Fuente: Jesús Erazo (2026)
Figura 14: Herramienta de pulido fabricada con
brea óptica,
un material viscoelástico esencial para
el acabado final de lentes y espejos.
Fuente: Jesús Erazo (2026)
En lo referente a optimizar la fijación y precisión durante el tallado de curvas específicas, el técnico tornero del CNTO, Julio César Dugarte, diseñó y construyó una herramienta para optimizar el proceso de generación de superficies.
Figura 15: Línea de producción óptica.
Fuente: Jesús Erazo (2026)
Seguidamente, para garantizar que un instrumento funcione correctamente, debemos medir imperfecciones invisibles al ojo humano, situadas en el orden de los nanómetros (10−9 metros).
Figura 16: Piezas de vidrio circular para metrología y certificación de calidad.
Fuente: Jesús Erazo (2026)
Utilizamos esferómetros de alta precisión para verificar la curvatura de las superficies, asegurando que la geometría se ajuste exactamente a los cálculos teóricos.
Figura 17: Esferómetro digital de alta precisión
para la validación geométrica de las piezas.
Fuente: Jesús Erazo (2026)
En el caso de lentes de cara plana, empleamos el test de los anillos de Newton (fenómeno de interferencia).
Al colocar una superficie curva sobre una plana, los patrones de luz (anillos) nos permiten detectar desviaciones minúsculas en la uniformidad del material.
Para evaluar espejos cóncavos, fundamentales en los telescopios, aplicamos la prueba de Ronchi (test desarrollado por el físico italiano vasco Ronchi).
Al observar el patrón de interferencia generado a través de una rejilla, podemos interpretar si la superficie es una esfera perfecta o si requiere ajustes.
Pulimento y reforming: Mediante el pulimento y repulimento constante, tallamos la superficie hasta verificar si hemos logrado la curvatura perfecta (esfera o parábola), esencial para concentrar la luz en un solo punto focal sin aberraciones.
Figura 18: Test de Ronchi. Líneas paralelas
(patrones de interferencia)
representan una
superficie esférica perfecta.
Fuente: Jesús Erazo (2026)
Figura 19: Espejo astronómico obtenido por
aluminizado al vacío.
Capa de aluminio de apenas
100 nanómetros de espesor.
Fuente: Jesús Erazo (2026)
En el caso de lentes reflectores como los utilizados para los telescopios solares Sué, una vez que la pieza óptica ha superado todas las pruebas de forma y calidad (pulida y certificada), se procede al aluminizado. Este proceso consiste en depositar una capa de aluminio (100 nanómetros de espesor) sobre la superficie pulida, en una cámara de vacío para otorgarle su capacidad reflectante definitiva.
Para nosotros en el CNTO, la decisión de
diseñar y fabricar nuestros propios instrumentos en
Venezuela representa una ganancia invaluable en
capital humano. Además, cultivamos la capacidad
de resolver problemas complejos y acumulamos
una experiencia técnica.
Es necesario que el país domine la tecnología
en todas sus áreas. En nuestro centro, buscamos
entender la rigurosidad del control de calidad y
cómo este afecta los resultados finales. Asimismo,
comprender cada fase del proceso para lograr
un escalamiento exitoso. Nuestra meta es que el
conocimiento fluya y permanezca en la institución
y en su gente.
Desarrollamos nuestros propios protocolos
de trabajo y documentamos cada proceso
para las futuras generaciones. Compartimos el
conocimiento a través de talleres, charlas y
pasantías, trabajando con aliados estratégicos
como la Escuela Técnica Industrial “Manuel
Antonio Pulido Méndez” y la Facultad de Ciencias
de la Universidad de Los Andes, además de ofrecer
visitas guiadas y cursos abiertos al público general.
Somos un equipo multidisciplinario
conformado por: ingenieros mecánicos y
electrónicos, diseñadores gráficos, técnicos
torneros y licenciados en contaduría pública. Aquí,
todos participan activamente en todas las fases del
desarrollo de un instrumento, demostrando que
la ciencia es, ante todo, un esfuerzo colectivo y
profundamente humano. Sin conocimiento libre
no hay avance de la ciencia.
En las instituciones científicas y tecnológicas del estado, en nuestras universidades y, muy especialmente, en el Centro Nacional de Tecnologías Ópticas (CNTO), existen oportunidades reales para aprender, crecer y transformarse. No importa si por curiosidad o vocación; lo importante es acercarse a la ciencia y a nuestra institución.
Gilmar Perdomo, es Licenciada en Diseño
Industrial y de Productos por la Universidad
de Los Andes (ULA) en 2011, con la distinción
honorífica Cum Laude. Tiene formación superior
en la Academia Estatal de Artes de Bielorrusia
donde obtuvo los títulos de Magíster en Artes
(Diseño e Historia de las Artes) en 2015 y
Doctor (PhD) en Estética Técnica y Diseño en
2022. Asimismo, tiene estudios especializados
acreditados en modelado 3D y SOLIDWORKS
por la Universidad Estatal de Informática y
Radioelectrónica de Bielorrusia. Se desempeñó
como docente de lengua española en ESOLAB y
LinguaGym en Minsk. Tras su regreso a Venezuela,
se incorporó al Centro de Investigaciones de
Astronomía (CIDA) en Mérida, desempeñándose
inicialmente como Investigador Científico en el
área de diseño de producto. Desde abril de 2024,
ejerce funciones directivas como jefe (E) del Centro
Nacional de Tecnologías Ópticas (CNTO).